los buscadores de la luna pag.29
18 11 2008Puede que tengas razón Rita, pero no entiendo que hacia allí.
Creo que te puedo contestar a ello, le relate la charla que tuvimos la noche anterior en la que le expuse todas mis teorías y en consecuencia creo que estaba buscando una formar de entrar en algún punto oculto del sótano.
No se como tuvo la idea de entrar sola sin ninguna precaución.
Pues no se que decirte Juan, porque yo cuando terminamos de hablar me retire a mi habitación y no pensé que ella intentara hacer lo que hizo.
Ahora cuando venga el furgón forense les indicare lo del análisis y la efedrina que tu me has indicado, pero Rita por favor ten cuidado, ya te lo dije hace unos días, esta gente no se para ante nada.
Juan gracias por tu ayuda, ahora me voy con Inés que estará hecha polvo.
Encontré a Inés en el jardín con la mirada perdida como si esperase la aparición de algo en ese entremezclado verde y rojo de las montañas.
No sabia que decirle ni me atrevía a interrumpir esa espera silenciosa en la que parecía encontrarse.
¿Inés?, un silencio opaco y doloroso respondió a mi llamada, me acerque a ella y pose mi mano en su hombro…
No comprendo, ni le encuentro significado a esta muerte, que me causa un dolor tan intenso que necesito vaciar mi mente para no pensar en ello.
Yo tampoco lo entiendo Inés, la muerte siempre es incomprensible y mucho más cuando es inesperada e irrumpe de improviso en tu vida, aunque creo adivinar que tu sobrina a consecuencia de la charla que tuve con ella la noche anterior decidió ir por su cuenta al caserón para ver si encontraba una entrada secreta al lugar donde se supone que hay escondido algo muy valioso; alguien debió seguirla y al darse cuenta de que se acercaba a la solución la mato.
Todo esto no me sirve de consuelo Rita , ya nada me ha de servir de consuelo, solo pienso que se han quedado tantos besos y abrazos vacíos, tantas horas muertas por falta de comunicación, cuando alguien desaparece se lleva tras de si todo un mundo de emociones, sensaciones, comunicación, risas, besos, tristezas, opiniones y amor, pero se lleva también esa vida de los que quedan vaciándola, dejándola yerma y sin sentido. Esa parte del corazón se seca y ya nada puede reactivarla.
Inés por favor no digas esas cosas, piensa que tienes los recuerdos de tu vida con ella.
