Si algún día a mi lecho regresaras en silencio, me encontrarías de rodillas adorándote.
  Es inevitable conocerte y no quererte, quererte y no amarte, amarte y no tenerte.
Tu esencia desprende amor y tus labios pasión.

No sabes como me cautiva ese brillo de tus labios que me enloquece, y me hace perder la cabeza.

De cuando en cuando se escapan suspiros del alma mía al verte mi cielo que en mis brazos te tengo.

Yo soy tu bufanda y tu mi abrigo y gritemos juntos que nunca pase el invierno ¡Díos, mío!

Si supiera nadar, me tiraría en la piscina de tus ojos desde el trampolín de tus pestañas.

Si yo fuera un aeroplano y tu mi aeropuerto aterrizaría todos los días en tu exquisito cuerpo.

Cuando veo tu hardware, se excita mi software.

Si amarte mucho es anormal, entonces soy un fenómeno.

Septiembre 14th, 2007 at 5:48