Carta a los detractores de la homeopatía II
Tras la primera carta a los escépticos de la homeopatía, han estado rondando en mi cabeza nuevos motivos para, si no demostrar, al menos dar a entender, la carencia de fundamentos de sus argumentos para llevarnos a la conclusión de que la homeopatía es una mentira.
El principal problema para creer en ella, es que se presupone imposible que haya una acción bioquímica (cosa que no implica ausencia de actividad) en diluciones que no contienen nada de materia, puesto que se han diluido por encima del número de Avogadro. Estamos acostumbrados a entender la curación como un proceso meramente bioquímico, en el que un fármaco interactua con alguna estructura de nuestro organismo para antagonizar un proceso patológico. Pero este proceso bioquímico no puede explicar la acción de estas diluciones , donde el mecanismo de acción debe de poder explicarse por fenómenos energéticos. Ahora bien, cuando intentamos explicar la acción de la homeopatía a través de estos patrones energéticos, sale a reducir el “rigor científico” y se descalifica la posibilidad de que esto sea así. Como si el ser humano no fuera materia y energia!. También es imposible, según ellos, que en esas diluciones haya energia que se pueda transmitir. Pues bien, si lo prefieren ustedes, vamos a discutir sobre lo que pasa con las diluciones por debajo del número de Avogadro. Aquellas que aún conservan moléculas en su interior, y por lo tanto, desde el punto de vista de interacción bioquimica, es posible darse una acción. ¿o también niegan ustedes que una baja dilución de, pongamos histamina, pueda tener efecto? Por que de ser así, estarían negando la acción de sustancias propias del organismo como las citoquinas que obran a diluciones infinitesimales, detectables por encima de 25 pg (un picogramo corresponde a 1×10 a la -9 gramos). Así pues, suponemos que estamos de acuerdo que las dosis bajas pueden tener una acción bioquímica ya que existen moléculas en ellas. Existen pruebas “in vitro” para demostrar que el medicamento homeopático actua. En una de ellas, se usaron distintas diluciones de histamina sobre un cultivo de basófilos, para comprobar como se afectaba la secreción de histamina por parte de ellos al añadir el antigenos al cual eran sensibles. Las diluciones bajas presentaban efecto para inhibir la secreción de histamina. Me dirán que la acción de esas dosis bajas son debidas a la presencia de moléculas, y yo les digo que no se puede explicar solo por la presencia de dichas moléculas sino que tiene que haber algo más. ¿Por qué? Si tenemos una dilución de histamina a la 7CH (por debajo del numero de Avogadro y por lo tanto con moléculas), nos encontramos ante una concentracion de 1×10 a la -14. Por lo tanto, la cantidad de moléculas disueltas no es muy alta que digamos. Ahora cogemos tres gotas de esta dilución para el experimento, y vemos que hay respuesta “in vitro” sobre la inhibición de secreción de histamina. La pregunta es: ¿había alguna molécula de histamina en esas tres gotas? Estadisticamente, es perfectamente posible que no, debido a la baja dilución (pero recuerdo que por debajo de Avogadro). Por lo tanto, la acción no puede deberse a las moléculas de histamina, que pueden no estar presentes en esas tres gotas, sino a otro factor. Aquí es donde entra la explicación de que la acción del medicamento homeopático se da por transferir energia al sistema.
Otra actitud muy corriente ente los detractores de la homeopatía, es la de reirse del supuesto efecto “memoria” del agua. Se pueden leer frases como ” pues el agua del grifo no mata y debe tener memoria de la contaminación de los rios”, o otras como ¿porqué no recuerda el cobre de las cañerias ?…Este tipo de afirmaciones demuestran, una vez más, el profundo desconocimiento de la homeopatía por parte de esta gente. Para empezar, en la elaboración de un remedio homeopático se realiza a partir de diluciones y dinamizaciones sucesivas. Estas dinamizaciones, realizadas a partir de agitaciones breves y intensas de la solución, serían las responsables de pasar la “información” al agua. Por lo tanto, el agua del grifo no produce efecto alguno porque, a parte de haber sido depurada, no ha recibido ninguna dinamización. Una prueba de que esta información existe, y que puede deberse a un cambio en la conformación de las moleculas de agua (de ahí el nombre de “memoria”), se obtubo tras someter a calor elevado, o microondas, las diluciones empleadas en los experimentos antes mencionados, de forma que se perdió la capacidad para inhibir la degranulación de los basófilos.
Otro de los errores que cometen es alegar que no actua puesto que no se puede demostrar su mecanismo de acción. Ya hablé de esto en la primera carta, pero me gustaría volver a ello y comprobar la veracidad de esta afirmación , por ejemplo, con el experimento de la doble ranura de mecánica cuántica: www.youtube.com/watch?v=x53UGGB7XMI.
Una vez visto el video podemos preguntarnos : si realmente el comportamiento de los electrones varia por el simple hecho de haber un observador, y los investigadores no saben el porqué de este cambio de comportamiento de los electrones, ¿podemos negar que se de este cambio, cuando tenemos las imágenes sobre la pantalla, aunque no sepamos porqué?. Les pregunto, ¿podemos negar que la homeopatia actua cuando tenemos los casos de curación frente a nosotros, aunque no sepamos como a actuado?.
Ciertamente es desconcertante que la dilución y sucusión de una sustáncia hasta el punto de no contener moléculas, pueda ejercer un efecto terapéutico. También desconcertaba a los científicos que las leyes físicas no pudieran explicar el comportamiento físico de los átomos. ¿Acaso no se daban los fenómenos observables por desconocer el como se daban? Cuando surgió la mecánica cuantica pudieron encontrar las respuestas que buscaban. La homeopatía necesita de su “mecánica cuántica” para demostrar como funciona, pero de momento, tenemos que conformarnos con saber que funciona, y aprovechar sus virtudes para tratar enfermedades.