Enfermedad de Crohn
A pesar de ser una enfermedad distinta que la colitis ulcerosa (distintas lesiones, localización, algunos sintomas…), valga para las dos enfermedades el mismo tratamiento con medicina natural, ya que comparten hechos patogenéticos identicos, como son la desregulación del sistema inmunitario, o las alérgias alimentarias.
Hay estudios que han podido demostrar la mejoria de la enfermedad con la simple toma de placebo, dando remissiones de evolución superior al tratamiento. Al mismo tiempo, cuando el experimento se hizo con pacientes que previamente no habian tomado corticoides, el porcentaje de pacientes que obtenian remisión, así como la duración de la misma, incrementaban. Ante dichos estudios, cabría preguntarse qual sería el mejor sistema para iniciar el tratamiento de un Crohn que empieza a manifestarse.
Se ha visto que la enfermedad mejora con el ayuno, o el semiayuno (incluso con nutrición parenteral). Esto nos indica la relación entre alergias alimentarias-digestión-sistema inmunitario. Cuando se está en brote agudo, aconsejo alimentarse simplemente de zumo de zanahoria y manzana durante 24-48 horas, y añadir Glutamina a este zumo, ya que posee un efecto cicatrizante sobre el intestino. Posteriormente, sería aconsejable ir introduciendo los alimentos por grupos alimentarios y de manera rotatoria. Es un poco engorroso, pero nos puede permitir descubrir que alimentos no nos convienen. Otra manera, mucho más directa, es hacerse un análisis de intolerancia alimentaria, y rechazar todos aquellos alimentos a los que salga sensibilidad. Es pues evidente, que la alimentación juega un papel importante en esta enfermedad. Se ha visto que el aumento en el consumo de fibra produce una evolución favorable. Así, haremos una dieta rica en pesacado (principalmente azul), cereales integrales, legumbres, fruta, verdura y hortalizas, y baja en carne, lácticos, azucares, xocolate, bolleria, picantes, grasas…Sería conveniente la toma de enzimas digestivos durante las comidas para evitar en lo posible que quedasen proteinas sin digerir, y evitar así la activación del sistema inmunitario.
Debido a la inflamación del intestino y las diarreas, puede haber déficit en algún nutriente. Los principalmente afectados son el Zinc, el ácido fólico y la vitamina B12. Parece lógico una suplementación a base de vitaminas y minerales, aunque no haya síntomas por carencia (ya expliqué en su momento las “subcaréncia” en el post “¿Necesitamos suplementos?”).
Otro factor a tener en cuenta es la flora intestinal. Se ha visto que los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal tienen una población muy inferior de flora bacteriana saprófita. A pesar de no saberse si eso es a causa de la enfermedad o factor causante de la misma, es evidente la necesidad de suplementación, ya que esta flora cumple con numerosas funciones, de entre las cuales, ser partícipe del buen funcionamiento del sistema inmunitario. Interesante el uso de FOS (fructooligosacáridos), de los cuales se alimenta la flora bifidógena dando un incremento de ésta, y formando acidos grasos de cadena corta que són cicatrizantes del intestino.
En la mucosa intestinal de estos pacientes está aumentada la concentración de prostaglandinas, implicadas en la inflamación. Es precisamente para reducir la concentracion de estas sustáncias, que se aconseja la dieta que os he mencionado antes. Es conveniente la toma de acidos grasos esenciales (EPA y DHA, que son los omega 3), ya que ayudan a disminuir la sintesis de prostaglandinas inflamantorias, favoreciendo la síntesis de prostaglandinas antiinflamatorias.
En las enfermedades inflamatorias intestinales existe un componente psicosomático, que puede tratarse con homeopatía o flores de Bach.
Para regular el sistema inmunitario utilizaremos la homotoxicologia, así como la vitamina D.
Ah!!, se me olvidaba: como en cualquier enfermedad crónica, habrá que desintoxicar previamente el organismo para favorecer la curación.