Archive for Septiembre, 2008

Arlt por Francisco Arias Solis

Sábado, Septiembre 13th, 2008

 ROBERTO ARLT  (1900-1942) “Estoy hambriento de revolución social. ¿Sabe lo que es tener hambre de revolución? Quisiera prenderle fuego por los cuatro costados al mundo.”Roberto Arlt.  LA VOZ DEL HAMBRE DE REVOLUCIÓN  Roberto Arlt fue autor de cuentos y novelas de un extraordinario vigor descriptivo y emocional, en donde sus simpatías socialistas reflejan la impotencia del hombre ante el capitalismo y la sociedad burguesa. “Si fueran menos cobardes se suicidarían –escribía el escritor argentino-; si tuvieran un poco más de carácter, serían santos. En verdad, buscan la luz. Pero la buscan completamente sumergidos en el barro. Y ensucian lo que tocan”.  El novelista, dramaturgo y cronista argentino Roberto Godofredo Christophersen Arlt nació en Buenos Aires, el 2 de abril de 1900 y falleció en su ciudad natal el 26 de julio de 1942. Hijo de un inmigrante prusiano y de una italiana, su infancia transcurrió en el barrio porteño de Flores, abandonó pronto la escuela primaria y  a la edad de diecisiete años el hogar debido a las malas relaciones con su padre. Se vio obligado a trabajar en oficios dispares como pintor de brocha gorda, aprendiz de hojalatero, ayudante de una librería, peón en una ladrillera y fue también  estudiante fracasado de la Escuela de Mecánica de la Armada, periodista e inventor, entre otras cosas.  Arlt fue el promotor de un intento renovador del teatro argentino en los años treinta, y escribió su primera obra teatral, Trescientos millones (1932), para un grupo organizado por el dramaturgo Leonidas Barletta, fundador y director del Teatro del Pueblo, de orientación experimental.  Entre sus novelas destacan: El juguete rabioso (1926), de corte autobiográfico, Los siete locos (1929), para muchos su obra más completa, perturbadora fábula sobre las aspiraciones de una pequeña burguesía que se ve condenada a la traición por sus mismos ideales, Los lanzallamas (1931), El amor brujo (1932) y Un viaje terrible (1941), alegoría fatalista basada en un viaje accidentado por la costa del Perú, y que da comienzo a la línea argentina de narrativa fantástica. Sus cuentos fueron reunidos bajo el título de El jorobadito (1933) y El criador de gorilas (1941), narraciones que dan inicio a lo que se ha llamado la literatura argentina “de la crueldad”. Sus crónicas sobre su ciudad natal, están recogidas en Aguafuertes porteñas (1933). Para el teatro escribió: Saverio el cruel (1936), La fiesta del hierro (1936), alegoría política y crítica feroz del supuesto belicismo y falta de moralidad capitalistas, y El fabricante de fantasmas (1936). Mención aparte merece su libro Aguafuertes españoles (1933), crónica de un viaje realizado por España y sus colonias africanas. Y como dijo el escritor argentino: “Europa es sólo linda vista por el europeo que ha dejado su patria y tiene nostalgia de ella. Socialmente es una porquería. Los trabajadores viven como bestias, en caserones horribles como los que se describen en las novelas realistas, los únicos que están bien son los aristócratas…”

Francisco Arias Solis
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Se ama la libertad como se ama y se necesita el aire, el pan y el amor.

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Pavese por Francisco Arias Solis

Sábado, Septiembre 6th, 2008

EN EL CENTENARIO DE CESARE PAVESE (1908-1950)  “Uno no se mata por el amor de una mujer. Uno se mata porque un amor, cualquier amor, nos revela nuestra desnudez, nuestra miseria, nuestro desamparo, la nada.”Cesare Pavese.   LA VOZ DEL INICIADOR DEL NEORREALISMO  Con Vasco Pratolini, Alberto Moravia, Elio Vittorini y Cesare Pavese surge un momento de gran auge artístico-social. Inician el famoso neorrealismo italiano, cuyas traducciones cinematográficas de Visconti, Vittorio de Sica y Rosellini, entre otros guionistas y directores, se han divulgado con gran éxito a través de todo el mundo. Este movimiento, junto con el de los “beats” angloamericanos significa la más honda evolución de nuestro tiempo, culminando el primer paso, fuera de la saturación humanística. El mundo asentado sobre la lógica aristotélica empieza a ser sustituido por el de la dialéctica, la estatua por la fotografía, el teatro por el cine, y la vieja novela de “pasatiempo” por la búsqueda filosófica y literaria de una cultura útil para lo cotidiano.  Cesare Pavese ha sido uno de los más inquietos representantes de la generación que alcanzó su madurez en la Segunda Guerra Mundial. Novelista, poeta, ensayista, fue también un excelente traductor de la literatura anglo-americana.  Cesare Pavese nació en Santo Stefano Belbo, Cuneo, el 9 de septiembre de 1908 y falleció en Turín el 27 de agosto de 1950. Su infancia y juventud transcurrieron en Turín, en cuya universidad se graduó en filología inglesa con una tesis sobre Walt Whitman. Profesor de latín e italiano, tradujo a autores británicos y estadounidenses como Charles Dickens, Herman Melville, John Dos Passos,  James Joyce, John Steinbeck, Sinclair Lewis y Daniel Defoe. Codirector de la famosa  editorial de la casa Einaudi, fundada en 1933 por Giulio Einaudi. Su fascinación por la ciudad como tal y el descubrimiento de la literatura estadounidense ejercieron notable influencia en su primera colección de versos, Trabajar cansa (1936). Algunas crisis sentimentales y la relación amistosa con intelectuales antifascistas reunidos en torno a Leone Ginzburg, que le valió el encarcelamiento y posterior exilio a  Calabria, cambiaron sustancialmente su vida. Renunció a un viaje a América, quedando ligado definitivamente a Italia. Llamado a filas, se le dispensa por su condición de asmático. Durante la Segunda Guerra Mundial se refugia con su hermana en Serralunga. Al finalizar la guerra se afilia al Partido Comunista Italiano. Hacia 1943 conoce a la actriz norteamericana Constance Dowling, su último gran amor, quien le rechaza. Su carácter tímido, sus contradicciones políticas, religiosas y sentimentales, le llevaron a un aislamiento que culminaría en el suicidio. Pocos días antes de su muerte había escrito en su diario: “Todo esto da asco. Basta de palabras. Un gesto. No escribiré más”. En la habitación 346 de un  hotel de Turín, el Albergo Roma, Cesare Pavese escribe sus últimas palabras: “Perdono a todos y a todos pido perdón. No murmuren demasiado”. Después se tomó el contenido de dieciséis envases de somníferos.  Más interesantes que sus versos ( Trabajar cansa  y la colección póstuma Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, de 1951), son las narraciones con las que Pavese se convierte en el iniciador del neorrealismo italiano: De tu tierra (1941), la colección de cuentos Fiestas de agosto (1945), El camarada (1947), Diálogos con Leucó (1947), Antes que cante el gallo (1948), que comprende dos novelas, La cárcel y La casa en la colina, El bello verano (1949), El diablo en las colinas (1949), Entre mujeres solas (1949) y La luna y las fogatas (1950). Póstumamente se publicaron su diario, El oficio de vivir (1952), los cuentos escritos en 1936 y 1937, reunidos en Noche de fiesta (1953), la novela Fuego grande (1959), en colaboración con Bianca Garufi, y el estudio crítico  La literatura americana y otros ensayos (1951). Y como dijo el  iniciador del neorrealismo italiano: “Los suicidas son homicidas tímidos”.  

Francisco Arias Solis
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  Paz y libertad. 

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