Archive for Agosto, 2008

Los hermanos Goncourt por Francisco Arias Solis

Viernes, Agosto 29th, 2008

  EDMOND Y JULES HUOT DE GONCOURT(1822-1896) Y (1830-1870) “En este mundo, las guerras no se terminarán por un acceso de sensibilidad, o un golpe de corazón del hombre, sino por la falta de mano de obra barata para la muerte.”Hermanos Goncourt.    LAS VOCES DEL REALISMO IMPRESIONISTA  Los hermanos Edmond y Jules Goncourt, más conocidos como los hermanos Goncourt, novelistas franceses, escribían en colaboración obras históricas y críticas ampliamente documentadas. Aparte de los ensayos, sus novelas, más que narraciones históricas, son anecdóticas. Son los creadores de uno de los premios literarios más importantes de Francia,  otorgado cada año a una novela. Gracias a la herencia de su padre pudieron dedicarse por entero a la literatura. Son el puente que enlaza el realismo pesimista de Flaubert con el naturalismo que culmina en Zola. Pretenden describir de forma científica los casos patológicos, como la historia de Germinia, sistema que utilizaría Zola más adelante. Con estilo vibrante tienden a dar una impresión colorista de los hechos, un realismo impresionista que acumula los rasgos de costumbres o de caracteres para componer una novela.  Como escritores, dedicaron sus primeras obras al estudio sobre el siglo  XVIII, con una minuciosa documentación.  Edmond Huot de Goncourt nació en Nancy el 26 de mayo de 1822 y falleció en Camprosay el 16 de julio de 1896. Su hermano Jules nació en París el 17 de diciembre de 1830 y murió en Auteil el 20 de junio de 1870. Su familia procedía de Goncourt en Haute-Marne. Su padre antiguo oficial de Napoleón, era rentista. Ambos hermanos estudiaron en el liceo Condorcet. Al morir Edmond dejó, en memoria suya y de su hermano, una considerable suma para la creación de la Academia Goncourt, que concede una vez al año el Premio Goncourt, el premio literario más importante de la literatura francesa, otorgado por vez primera  en 1903.  Escribieron en colaboración obras históricas como Historia de la sociedad francesa durante la Revolución y  bajo el Directorio (1854) y obras críticas como El arte del siglo XVIII (1859-1875), reflejo de su pasión por el arte y el coleccionismo.  Como novelistas conquistaron un lugar importante en la literatura francesa;  entre sus novelas,  de un acentuado realismo, destacan: La hermosa Filomena (1861), Renata Mauperin (1864), Madame Gervasia (1869), Los hermanos Zemganno (1879), que empezaron junto y terminó Edmond, y Germinia Lacerteux (1864), que han sido traducidas a numerosas lenguas. A la muerte de Jules, Edmond siguió escribiendo (Elisa, 1877; La Faustin, 1882; Chérie, 1884). La obra más destacable de los Goncourt es, sin embargo, el Diario, cuya edición completa, formada por veinticinco volúmenes y publicados los primeros en vida de los autores, y los últimos con posteridad a la muerte de Edmond, supone un retrato de la vida literaria e intelectual de la época (Charles Augustin Sainte-Beuve, Gustave Flaubert, Émile Zola, entre otros).  Y como dijeron los hermanos Goncourt: “El amor es la poesía del hombre que no hace versos, la idea del hombre que no piensa y la novela del hombre que no escribe”.  Francisco Arias Solis
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 Será vano el intento de humanizar las guerras. Lo humano es evitarlas.


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Silvio Pellico por Francisco Arias Solis

Miércoles, Agosto 27th, 2008

SILVIO PELLICO (1789-1854) “El deber va unido inevitablemente a nuestro ser, nos lo advierte la conciencia cuando apenas comenzamos a tener uso de razón.” Silvio Pellico.  LA VOZ DE UN POETA ROMÁNTICO  EN SUS PRISIONES  Silvio Pellico, uno de los fundadores y secretario de la publicación Il Conciliatore (1818-1819), cayó en manos de la policía austriaca en 1820 por sus ideas políticas de afiliado a la sociedad carbonaria  y condenado a muerte, primero, vio después conmutada la pena por quince años de prisión. De ellos cumplió nueve, y amnistiado en 1830, vivió después en voluntario retiro y oscuridad,  alejado de la política.  De este encarcelamiento nació su célebre libro Le mie prigioni, que hizo popular al autor desde que aquél apareció en 1832, siendo traducido a todas las lenguas. La forma en que está escrito impresiona al lector; el fondo es de una humildad y resignación extremas, que aparecen aprendidas de Manzoni e inspiradas por  su larga permanencia en las mazmorras austriacas. Cuenta el autor italiano de su carcelero,  el suizo Schiller, un viejo soldado que tenía que trabajar de esclavo  en su vejez para poder comer, que cierto día le dijo: “Soy malo, señor, me hicieron prestar juramento al que no faltaré jamás, Estoy obligado a tratar a todos los prisioneros sin respeto alguno a su condición, sin indulgencia, sin concesión de abusos y tanto más a los prisioneros de Estado. El Emperador sabe lo que hace, yo debo obedecerle”.  Cuando el Emperador de Austria, Francisco de Habsburgo, leyó Mis prisiones, exclamó: “¡Hasta ese jesuita de Pellico ha querido tomarse su venganza!” El escritor piamontés, perteneciente al grupo romántico de Milán,  Silvio Pellico nació en Saluzzo, Piamonte, el 25 de junio de 1789 y falleció en Turín el 31 de enero de 1854.  Realizó estudios en Pinerolo, Turín y Lyon, donde se dedicó durante cuatro años a profundizar en la literatura francesa. Posteriormente se estableció en Milán donde trabajó como profesor de francés. Fue amigo de Ugo Foscolo y tuvo relaciones con los personajes de la cultura extranjera como Madame de Staël, Thorvaldsen y Lord Byron. Problemas familiares y físicos hacen que tenga que interrumpir su actividad literaria en el último año de su vida y trabaja en la casa de la Marquesa de Barolo como secretario.  En 1815 se dio a conocer con las tragedias Laodamina y Francesca da Rimini; esta última, con un rotundo éxito de público fue traducida al inglés por Lord Byron.  Pellico escribió varias piezas románticas –Eufemio di Messina, de 1820, Iginia d’Asti y Ester d’Engaddi, compuestas en prisión y publicadas en 1830, o Leoniero da Dertona, de 1834 –poemas y una obra sobre temática moral, Los deberes del hombre (1834); pero su consagración se debe a Mis prisiones (1832), memorias del tiempo pasado en cautividad, considerada una obra emblemática de la causa de la independencia de Italia, dominada entonces por los austriacos. Y como dijo el poeta italiano: “El que se encoleriza ante la posibilidad de no ser amado es un tirano. Si te arriesgas a hacer el mal para conseguir un placer, renuncia a ese placer. Si te arriesgas a ser un tirano por un amor, renuncia a ese amor”.

Francisco Arias Solis
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La primera condición para la paz es la voluntad de lograrla.

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George Orwell por Francisco Arias Solis

Miércoles, Agosto 27th, 2008

 GEORGE ORWELL(1903-1950) “Mi libro sobre la guerra civil española, Homenaje a Cataluña, es, desde luego, un libro decididamente político, pero está escrito en su mayor parte con cierta atención a la forma y bastante objetividad. Procuré en él decir toda la verdad sin violentar mi instinto literario.”George Orwell.  LA VOZ DE LA VERDAD SOBRE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA  En julio de 1937,  George Orwell comenzó a escribir Homenaje a Cataluña, que quizá sea su libro mejor escrito y  una de las mejore novelas sobre la guerra civil española, que se publicó en abril de 1938. La obra de Orwell es considerada por parte de los ensayistas e historiadores como fuente fidedigna y se ha convertido en uno de los testimonios literarios más citados de loe existentes sobre nuestra guerra civil, cuya etapa final terminó con las esperanzas de Orwell y le produjo una profunda melancolía. Había llegado a España, en diciembre, de 1936, como corresponsal del órgano del Partido Laborista Independiente (ILP), New Leader, siéndolo también de otros diarios y revistas. “Casi por accidente me afilié a las milicias del POUM –nos contó el escritor británico-, en lugar de a la Brigada Internacional, lo que ha sido en parte una lástima pues significa que nunca veré el frente de Madrid”.  Y añadía el célebre escritor: “Cada línea seria que he escrito desde 1936 ha sido, directa o indirectamente, contra el totalitarismo, y a favor del socialismo democrático, tal como yo lo entiendo”.   George Orwell, seudónimo del escritor británico de origen indio Eric Blair, nació en Motihari el 25 de junio de 1903 y falleció en Londres el 21 de enero de 1950. Hijo de un “funcionario del imperio”  y aunque se educó en una escuela  privada y después, gracias a una beca,  en el colegio de Eton como “estudiante real”, donde fue un buen estudiante, nunca dejó de sentir su inferioridad de modesto burgués frente a sus acaudalados compañeros. En 1922 ingresa en el cuerpo de la Policía Imperial del Ministerio de la India sirviendo varios años en Birmania (1922-1928),  etapa en la que sacó una conciencia de culpabilidad sobre el colonialismo, experiencia que posteriormente recogería en Días birmanos (1934). “Desde muy corta edad –escribía Orwell-, quizá desde los cinco o seis años, supe que cuando fuese mayor sería escritor. Entre los diecisiete y los veinticuatro años traté de abandonar ese propósito, pero lo hacía dándome cuenta de que con ello traicionaba mi verdadera naturaleza y que tarde o temprano habría de ponerme a escribir libros”.  A  su regreso a Europa, tras ejercer diversos oficios en Gran Bretaña y Francia, vivió en condiciones de extrema pobreza en París, donde sufrió un grave neumonía y es hospitalizado en un hospital público.  Narró sus avatares en Sin blanca en París y Londres (1933). Su conocimiento de las capas más bajas de la sociedad le inclina hacia el compromiso político, aunque nunca se afilió en ningún partido, sino que se dejó guiar únicamente por su conciencia. En 1935 contrajo matrimonio con Eileen O’Shaughnessy. Tras un viaje a una zona minera en crisis, prepara su libro El camino de Wigan Pier (1937). En España sufrió una herida de bala en la garganta, durante su participación en la guerra civil a favor del ejército republicano. Aunque nunca abandonó sus ideas socialistas,  su libro Homenaje a Cataluña, constituye una dura requisitoria contra el estalinismo, lo que le valió la enemistad de buena parte de la izquierda europea. Su consagración como escritor se produjo con la publicación de Rebelión en la granja (1945), fábula mordaz sobre el estalinismo ruso. En 1945 muere su esposa Eileen y se volvió a casar,  cuatro años más tarde,  con Sonia Brownell. Su célebre novela 1984 (1949), anticipa una sociedad futura automatizada y prisionera del totalitarismo. Aparte de sus novelas, son sumamente interesantes sus ensayos, donde manifiesta sus ideas sin ropaje literario,  por ejemplo, los escritos durante la guerra titulados England, your England. Y como dijo el escritor británico: “En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario”.  

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No se puede ser libre más que entre libres.

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Turguenev por Francisco Arias Solis

Jueves, Agosto 21st, 2008
 

 

IVAN TURGUENEV

(1818-1883) “… ¡Gogol ha muerto!.. ¿Qué corazón ruso no se conmociona por estas tres palabras? … Se ha ido, el hombre que ahora tiene el derecho, el amargo derecho que nos da la muerte, de ser llamado grande…”

Iván Turguenev.

 LA VOZ DE INCONFUNDIBLE ORIGINALIDAD 

Pocos años más tarde que Nikolái Gogol nacía Iván Turguenev perteneciente también a aquella generación de 1840 que mezclaba el realismo con el humanitarismo. Como figura literaria es completamente distinto a Gogol: más refinado y suave, más artista literario que él, más asequible también para lectores de países extranjeros al suyo, más occidental, y por residencia más afrancesado. Un artículo excesivamente encendido, escrito a la muerte de Gogol (1852), le costó el confinamiento durante un año. Autorizado a abandonar Rusia, se instaló en Francia y Alemania, donde siguió escribiendo hasta su muerte. Por largo tiempo estuvo representando en Francia y en otros países la literatura rusa, como gran escritor de los de primera fila entre los contemporáneos europeos. Amigo de Gustave Flaubert, Berthold Auerbach, Émile Zola, Henry James, profundo psicólogo y gran estilista, supo registrar en su obra la época que le tocó vivir con sensibilidad, sobriedad y sentido del matiz. Lamartine le llamó genio porque revelaba algo nuevo, inesperado, trascendental, algo que llevaba el sello inconfundible de la originalidad. Inglaterra, que opinaba lo mismo, le colmó de elogios, de agasajos y ovaciones hasta el exceso, en un viaje que a ella hizo, y, en general, se veía en él no sólo a un gran novelista y literato, sino la revelación de una Rusia para todos desconocida e interesantísima.

 

Iván Sergéievich Turguenev nació en Orel, el 9 de noviembre de 1818 y falleció en Bougival, cerca de París, el 3 de septiembre de 1883. Pasó su infancia en la hacienda familiar, donde estudió bajo la tutela de un preceptor. En 1833 ingresó en la facultad de filosofía de San Petersburgo y posteriormente amplió estudios en Berlín. De regreso en Rusia (1841) ocupó, por un breve espacio de tiempo, un cargo de funcionario en la administración estatal y conoció a la cantante Paulina Viardot, quien fue el gran amor de su vida.

 

En su país, los escritores estaban divididos entre dos corrientes de ideas opuestas, la de los eslavófilos, enemigos de la cultura extranjera, que consideraban nociva, y la de los occidentales, que la creían necesaria, y se enfurecían con aquel autor que imparcialmente pintaba lo que veía y no acababa de afiliarse incondicionalmente a ninguno de los dos bandos.  Unos y otros se tenían por calumniados cuando la imagen reproducida en aquel espejo no les era grata. Y esa exactitud, esa verdad en la reproducción de las imágenes, era precisamente lo que ansiaba Turguenev, en vista de un propósito social, reformador; pero conforme a su propio criterio y  no al de los demás. Sólo con el tiempo se convirtió en triunfos en su país lo que antes había sido recibido con hostilidad por la mayoría. Buscaba él, ante todo, el personaje vivo, característico, y no la idea abstracta ni el argumento cuidadosamente preparado para mantener anhelante la curiosidad del lector hasta el final. Consecuencia de ello ha sido que la colección de tipos que nos presenta, el ambiente y los pormenores felizmente observados de que los rodea, es lo que hoy nos interesa más en su obra total, una vez desaparecido ya el valor de la oportunidad que sus libros pudieran tener. No falta quien le considere en la actualidad  como un excelente cuentista, más bien que como un maestro de la novela extensa y bien construida.

 

Su primera obra narrativa importante apareció en 1844 con el título de Andréi Kolossov, pero lo que lo colocaría entre los más destacados escritores rusos sería sobre todo la recopilación de cuentos Relatos de un cazador (1852), publicados primero en la revista El Contemporáneo. Se trata de una serie de viñetas realistas acerca de la dura vida de los siervos, de un realismo sencillo y que  no gustaron a las autoridades.

 

Entre su vastísima obra destacan las novelas: Nido de hidalgos (1859), Primer amor (1860), La víspera (1860), Padres e hijos (1862), que tiene verdadera importancia, por su alcance político y social, pues en ella aparece, en su protagonista Bazarov, el tipo nihilista, palabra inventada por Turguenev y que tanto habría de usarse después; Humo (1867), traducida al castellano por Emilia Pardo Bazán, quien afirmaba que “dos genios hay  para mí  en Rusia dignos de las épocas clásicas: Puchkin y Turguenev”; Aguas primaverales (1872), El canto del amor triunfante (1881) y Clara Milic (1882); las piezas teatrales: Panes ajenos (1848), El soltero (1849), Una canción del mariscal de la nobleza (1849) y Un mes en el campo (1950); cuentos como Dos amigos (1853) y Yákov Pánsikv (1855); y las composiciones de Poemas sin rima (1882).

 

Turguenev ha sido comparado con Tolstoi y Dostoievski  y está considerado uno de los grandes novelistas de todos los tiempos. Y como nos dijo el escritor ruso: “Soy, ante todo un realista a quien sólo le interesa la verdad… Amo la libertad más que nada en el mundo”.

 

Francisco Arias Solis
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El futuro se gana, ganando la libertad.

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Faulkner por Francisco Arias Solis

Lunes, Agosto 18th, 2008

WILLIAM FAULKNER  (1897-1962) “Vivir en cualquier parte del mundo hoy y estar contra la igualdad por motivo de raza o de color es como vivir en Alaska y estar contra la nieve.”William Faulkner.  LA VOZ DEL MAESTRO DE LA NARRATIVA ESTADOUNIDENSE Faulkner es uno de los más famosos novelistas norteamericanos. Está considerado el gran cronista de las transformaciones sociales de los estados del Sur después de la guerra de Secesión y uno de los maestros de la narrativa estadounidense. Fue periodista y poeta pero su aportación más notable es la narración. En la obra de Faulkner se encuentran muchos de los elementos de la tradición estadounidense, como el naturalismo de Hernan Melville y Nathaniel Hawtorne, y el humor y la atmósfera gótica de Edgar Allan Poe. Utilizó innovaciones narrativas como el punto de vista múltiple, el monólogo interior y la fusión de tiempo pasado y tiempo presente. Su estilo es críptico, caracterizado por frases de gran extensión, en la que los detalles significativos están entremezclados con una gran cantidad de información, lo que exige un gran esfuerzo por parte del lector. El tono de sus novelas es sombrío y elegíaco, pero su prosa está cargada de un extraordinario lirismo poético. Sus temas principales son el conflicto entre el bien y el mal y el fracaso de intentar retener los esplendores del pasado. Casi todos sus personajes tienen dificultades para aceptarse y para construir su futuro.  A Faulkner le atrae ante todo el misterio del sur y por eso indaga sobre el alma de esta región tal como se manifiesta en sus gentes, en el paisaje, en rincones escondidos, en alejadas aldeas o cabañas perdidas. Para ambientar sus obras creó un  lugar imaginario llamado Yoknapatawpha, en el que se resume su visión de aquellas tierras. Ello proporciona cierta unidad a todas las novelas del autor.  William Faulkner, cuyo verdadero apellido es Falkner, cambiado  por razones de impacto editorial desde su primer libro, nació en New Albany, Mississippi, el 25 de septiembre de 1897 y falleció en Oxford, Missisippi, el 6 de julio de 1962. Su familia pertenecía a un viejo clan sudista arruinado durante la guerra de Secesión, y en el que se habían dado tipos casi legendarios. Faulkner se inspira en algunos de ellos para crear sus personajes literarios más inolvidables. Desde 1902 reside en Oxford, donde el padre  obtiene un puesto administrativo. Se alistó en las fuerzas aéreas canadienses, estudió un año en la Universidad de Mississippi  y desempeñó los trabajos más diversos: cartero, pintor, carpintero, granjero, obrero nocturno en una central eléctrica, empapelador y periodista. Se trasladó a Nueva Orleans, donde entró en contacto con Sherwood Anderson, cuyo realismo psicológico le influyó, T.S. Eliot y James Joyce. Viaja por Europa y Asia. Su primera novela la publicó en 1926 y desde entonces su actividad literaria fue incesante hasta su muerte. Reside algunos años en Hollywood, adaptando sus novelas a guiones cinematográficos. Fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1949 y con el Premio Pulitzer en 1955.   La paga de los soldados (1926) y Mosquitos (1927) son las dos primeras novelas de Faulkner, todavía alejadas de lo que será su universo novelístico, que comienza con Sartoris (1929). Entre sus obras destacan: El ruido y la feria (1929), Mientras agonizo (1930), Santuario (1931), Luz de agosto (1932), ¡Absalón, Absalón! (1936), Los invictos (1938), Las palmeras salvajes (1939), El villorrio (1940), Intruso en el polvo (1948), Gambito de caballo (1949), Réquiem por una mujer (1951), Una fábula (1954), La ciudad (1957), El campo (1959) y Los rateros (1962).  Y como dijo el escritor estadounidense: “Un hombre es la suma de sus desdichas. Se podría creer que la desdicha terminará un día por cansarse, pero entonces es el tiempo el que se convierte en nuestra desdicha”.  

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Alessandro Manzoni por Francisco Arias Solis

Sábado, Agosto 16th, 2008

  ALESSANDRO MANZONI (1785-1873) “Cualquier hombre está obligado a defender la verdad, aunque no consiga siempre hacerla triunfar.”Alessandro Manzoni.    LA VOZ DEL ROMANTICISMO ITALIANO  El romanticismo en Italia no apareció como escuela definida hasta 1816, con la Carta semiseria de Crisóstomo, debida a Giovanni Berchet,  tuvo en Milán su órgano en el liberal Il Conciliatore, que no duró más que desde 1818 a 1819, suprimido por la censura austriaca como enemigo político. Puede decirse que al caer la bandera literaria de aquella publicación la recogió la titulada L’Antología, fundada en Florencia en 1821 Todas aquellas ideas eran, sin embargo, de exportación, aunque se unieran a las de patriotismo. Mas, en medio de todo ello, pronto se reveló el genio de Manzoni, que quedó convertido en jefe indiscutible de la nueva escuela. El romanticismo de Manzoni era religioso y patriótico, manifestándose en la poesía, en el teatro y de modo principalísimo en la novela histórica. El conde Alessandro Manzoni, ofrece la curiosa circunstancia, muy comentada en los libros de la década posterior a su muerte, de que aquel campeón del catolicismo a los treinta años, era un fogoso revolucionario, librepensador y anticlerical rabioso, a la temprana edad de quince, como se pudo comprobar con la publicación de sus obras póstumas, muy buscadas en la citada década, se aumentó quizá tal tendencia con su ida a París en 1805, a los veinte años, acompañado de su madre, pasando allí muy larga temporada en que fue presentado en el salón de Madame de Condorcer, viuda de Cabanis, donde conoció a no pocos cultivadores de la filosofía harto sensualista y libre que estaba de moda en Francia. Allí contrajo matrimonio con la hija de un banquero genovés, siendo su esposa protestante y convirtiéndose unos  años después al catolicismo, ejemplo que quizá arrastrara a su esposo, que se transformó al fin, en el más ferviente católico por convencimiento, después de sus años de escepticismo. De modo que el incrédulo a los quince y a los veinte era firmísimo creyente a los treinta.  Alessandro Manzoni nació en Milán el 7 de marzo de 1785 y falleció en la misma ciudad el 22 de mayo de 1873. De origen noble, fue educado en colegios religiosos. En 1805 se traslada a París y en 1808  se casó con Enriqueta Blondel, que abjuró de su creencia calvinista y se convirtió al catolicismo, lo que influyó en Manzoni, hasta el punto de firmar en 1810 también él acta de abjuración  Participó en la revuelta milanesa contra la dominación austriaca de 1848, que fracasó, y en 1860 fue elegido senador de la primera legislatura del recién nacido reino de Italia. Sus comienzos como poeta se movieron aun en la estética neoclásica, pero desde 1810 se convirtió en uno de los principales abanderados del Romanticismo en Italia.  Mientras estudiaba en Milán escribió El triunfo de la libertad (1801); publicado después de la muerte de Manzoni), poema de orientación republicana y jacobina. Su posterior romanticismo cristiano aparece ya en los cinco Himnos sacros (1812-1822), en los que canta a las festividades católicas, y se manifiesta en las odas Marzo de 1821, sobre la insurrección piamontesa de aquel año, y El cinco de mayo (1821), escrita esta a raíz de la muerte de Napoleón, y en los dramas El conde de Carmagnola (1816-1819) y Aldechi (1820-1822). Pero la gran celebridad del artista provino de la publicación de la novela histórica Los novios en 1827 (con revisiones en 1840-1842), popularizada en España por la clásica traducción de otro poeta célebre, Juan Nicasio Gallego, considerada la obra maestra de Manzoni y un clásico universal. Ambientada en la Lombardía del siglo XVII, durante la dominación española, la novela cuenta la historia de una pareja de jóvenes campesinos que ha de huir de su señor, quien, enamorado de la novia, trata de impedir la boda, tras numerosas vicisitudes y la muerte del señor en la peste de Milán de 1630, la pareja puede cumplir su amor. Junto a los ideales patrióticos y religiosos que recorrerán toda la novela, encontramos en ella una acertada descripción psicológica de los personajes, al tiempo  que ofrece un magnifico fresco histórico de la época. Entre sus aportaciones ensayísticas se cuentan Historia de la columna infame (1840) y Sobre la novela histórica (1845).              Con Los novios, de Manzoni, pareció haberle salido un terrible rival a Walter Scott, que halló el libro admirable; pero Manzoni gran novelista enmudeció después de su bella obra maestra  y de declararse discípulo del famoso escritor escocés. Y como dijo el pota y novelista del romanticismo italiano: “Manda el que puede obedece el que quiere”.   

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Se ama la libertad como se ama y se necesita el aire, el pan y el amor.

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Stevenson por Francisco Arias Solis

Domingo, Agosto 10th, 2008

  ROBERT LOUIS STEVENSON (1850-1894) “No hay deber que descuidemos tanto como el deber de ser felices” Robert Louis Stevenson.  LA VOZ DEL CONTADOR DE HISTORIAS  Una vez más se debe a los anglosajones, en las postrimerías del siglo XIX, el resurgir del cuento  y de la novela de aventura. Stevenson ha sido considerado como uno de los mejores novelistas de aventuras pero el carácter de su obra desborda este rasgo básico de su obra  narrativa y ofrece un profundo conocimiento de la naturaleza humana. Espíritu originalísimo,  Stevenson siguió a Meredith en lo trabajado de su estilo; pero hay en él unas facultades descriptivas, un humorismo, cierta tendencia a interesar al público menos refinado y una gran maestría de narrador, que revelan un carácter muy propio. Su fama de novelista y su atractivo como interesante figura literaria, que fue a morir en las lejanas y pintorescas tierras de Samoa, se conservan siempre.  El escritor escocés  es el más claro exponente de la novela-narración, el “romance”, cuyo ámbito definía como aquel al que corresponden “los problemas del cuerpo y la inteligencia práctica, la aventura al aire libre y abierto, el choque de las armas y la diplomacia de la vida”. Le fascinaron los problemas éticos; la ambigüedad moral de sus personajes, provoca efectos dramáticos que solo son posibles en un  universo muy consciente de la existencia del Bien y del Mal.  Robert Louis Balfour Stevenson nació en Edimburgo el 13 de noviembre de 1850 y falleció en Vailima, Upolu, Samoa occidental, el 3 de diciembre de 1894. Su padre era ingeniero y él estudió también ingeniero náutico en la universidad de Edimburgo, y posteriormente, leyes, llegando a practicar la abogacía. En 1876, conoció,  en Francia, a la norteamericana Fanny Osboume,  con la que contrajo matrimonio en los Estados Unidos,  una vez que ella tramitó el divorcio. En 1882, enfermó de tisis, enfermedad  que le obligó a viajar buscando climas más benignos y que acabó con  él doce años más tarde. En  su tumba, en una isla de los mares del Sur  a la que se retiró en 1891, está grabado el apodo que le dieron los samoanos: “Tusitala”, que en español significa “el contador de historias”.  Cantor del coraje y de la alegría, dejó una vasta obra llena de encanto con títulos inolvidables, entre los que se cuentan: Viaje en burro por las Cévennes (1879), la recopilación de artículos Virginibus puerisque (1881), el volumen de narraciones Nuevas noches árabes (1882), La isla del tesoro (1883), El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde (1886), obra maestra del terror fantástico, Secuestrado (1886), La flecha negra (1888), El señor de Ballantrae (1889), Catriona (1893); y la novela póstuma El Weir de Hermiston (1896). Stevenson es también poeta, y no desprovisto de un encanto que imprimió igualmente a su prosa. “ El contador de historias” es autor asimismo de un abundante epistolario en el que muestra una profunda humanidad. Y como dijo el escritor escocés: “La manera de conseguir la felicidad es haciendo felices a los demás”.

Francisco Arias Solis
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  Si quieres la paz, prepárate a vivir en paz con todos los hombres.  

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Gógol por Francisco Arias Solis

Sábado, Agosto 9th, 2008

 NIKOLÁI VASÍLIEVICH GÓGOL (1809-1852) 

“Lo difícil es ganar miles,
 los millones se amontonan sin trabajo.”

Gógol.

 LA VOZ DEL PADRE DEL REALISMO  

Si Puchkin y Lermentov fijaron la prosa artística rusa, otro gran autor acabó de enriquecerla, sentando en ella las bases del futuro realismo: Nicolái Vasílievich Gógol, que pertenece a la gloriosa generación del 1830, la de tipo romántico. Gógol se presentó siempre no sólo como un admirador, sino como un discípulo de Puchkin al cual solía consultar cuanto escribía y de quien confesaba haber recibido la idea primordial o el asunto de algunas de sus obras. Las principales que escribió son las Veladas en una granja cerca  de Dikanka; Mirgorod, Arabescos, El inspector (comedia), El capote, y la que deseó que fuera su obra maestra y más que una novela es una especie de poema épico en prosa o una trilogía que quedó sin terminar: Las almas muertas. De las tres partes de que había de constar sólo una quedó terminada, la primera, a pesar de trabajar en el conjunto durante varios años.

 

En sus primeras obras domina el elemento fantástico tomado de leyendas populares, de cuentos de viejas que iba él recogiendo con amor y que relataba en una forma nueva, animadísima, en una prosa sumamente trabajada, llena de hábil retórica unas veces y otra de verdadera poesía, presentada en forma dramática romántica; pero con un lujo de minuciosos pormenores realistas que ofrecían un aspecto completamente nuevo, basado en el  empeño de agrandar la realidad, lo vulgar, y darle aspecto poemático.

 

Nicolái Vasílievich Gógol  nace en Soróchintsi, Poltava, el 1 de abril de 1809. Hijo de una familia de pequeños terratenientes, se interesó desde muy joven por la literatura. Inició sus tentativas literarias en San Petersburgo, adonde se había trasladado en 1829. Fracasado en sus comienzos, Pushkin le ayudó a publicar sus Veladas en una granja cerca de Dikanka (1831-1832), ocho relatos inspirados en los románticos alemanes y en el folklore ucraniano, en  los que se mezclan lo real y lo fantástico. Gógol llega a ser profesor de Historia de Rusia en las Universidades de Kiev y de San Petersburgo. En 1835 publicó otras dos colecciones de narraciones: Mirgorod y Arabescos. En la primera aparecen incluidas la novela histórica Taras Bulba, glorificación de la vida cosaca, y La historia de cómo se enemistaron Iván Ivánovich e Iván Nikíforovich, novela cómica considerada uno de los clásicos de la literatura rusa. A Arabescos pertenecen El retrato, La nariz y Diario de un loco, en este último relato vuelven a mezclarse lo sórdido de la realidad y lo fantástico.

 

De pronto, en El inspector (1836), las dotes del humorista que había en Gógol se condensan con fortuna y producen una de las comedias rusas más celebradas y reídas por el público. Se trata de un desaprensivo aventurero a quien la casualidad lleva a una ciudad provinciana donde las autoridades y los empleados, que son un verdadero modelo de mala y corrompida administración, esperan la anunciada  llegada de un inspector encargado de poner orden en sus desafueros y delitos, y, sin saber cómo va formándose y creciendo el rumor de que el tal inspector ha llegado ya, siendo precisamente aquel aventurero alojado en uno de los hoteles. Inmediatamente acuden a visitarle cuantos se sienten con conciencia poco tranquila, y el aventurero, no poco sorprendido de verse convertido en personaje, va aceptando cuanto le ofrecen, entre lo cual se halla su proyectada boda con la hija del alcalde de la ciudad. Cuando ha sacado de la aventura todo lo que podía esperar, huye, en previsión de que se averigüe que ha estado engañando a todo el mundo y que el verdadero inspector puede llegar de un momento a otro y hacer que la farsa le cueste muy cara; pero antes de huir escribe una carta a un amigo contándole la graciosa aventura. La carta no llega a su destino, porque al jefe de Correos se le ocurre abrirla por curiosidad, y corre a leérsela a los interesados. Al mismo tiempo, llega el verdadero inspector en medio de la consternación general y de echarse unos a otros la culpa de haberse dejado engañar de tan ridícula manera. La pintura de los caracteres estaba hecha en tal forma y con tales visos de veracidad que, mientras el público y la corte se reían, los aludidos se volvieron furiosos contra el autor, haciéndole imposible la vida hasta el punto de decidirle a emigrar. Uno de los países que visitó primeramente fue España, donde estudió sobre el terreno y con verdadero amor aquel libro inmortal de Don Quijote, que ya conocía y admiraba desde largo tiempo. Pero no fue aquí donde fijó su residencia, sino en Roma, desde la cual decía él que podía escribir mejor que nunca acerca de Rusia, porque al verla lejos, le parecía que su visión se le aclaraba y más hondamente sentía su tierra.

 

En 1842 vio la luz El capote, relato tragicómico de la vida de un pobre empleado, obra con la que, según Dostoievski, nace la verdadera novela de su país, y también vieron la luz  otras dos comedias: El matrimonio y Los jugadores. Ese mismo año apareció la primera parte de su obra maestra, Almas muertas, raro título que viene a significar los siervos muertos pertenecientes a los propietarios de tierras que pagaban un tributo por los que en  el último censo, que se hacía de tarde en tarde, constaba que poseían, aunque algunos de ellos hubieran ya muerto. A un especulador se le ocurre negociar con esta anomalía del censo y enriquecerse en poco tiempo por medio de turbias operaciones que le acreditan de potentado, dueño de numerosos siervos que no existen y que él  ha hecho inscribir a su nombre.

 

Al fin, esa tendencia de escritor satírico, que podría llamarse hipocondríaca, se mezcló en Gógol con preocupaciones religiosas que fueron su tormento, en lucha constante consigo mismo, y todo ello parece haber acabado por oscurecer su inteligencia y hacer de él un infeliz desequilibrado. Murió en Moscú, el 4 de marzo de 1852, en uno de los ataques, no muy claramente explicados, que padecía y que le inutilizaron por completo para la alta producción semidantesca a que aspiraba. Él mismo quemó gran parte de lo que había escrito para terminar Almas muertas, que quedaron incompletas, y murió voluntariamente pobre, olvidado por unos y odiados por otros, cuando no contaba más que cuarenta y tres años. A Turguenev le costó el ser desterrado el haberle calificado de grande hombre en una carta. Y, sin embargo, no había dicho más que la verdad. En las obras de aquel escritor tan injustamente rechazado por su público, o rodeado de un silencio hostil, estaba la semilla de la literatura rusa del futuro. Leyéndole se ocurre pronto el expresivo y conciso comentario que le puso Puchkin a la lectura que él le hizo de Almas muertas: “¡Qué triste es nuestra Rusia!”

 

Francisco Arias Solis
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Silone por Francisco Arias Solis

Miércoles, Agosto 6th, 2008

IGNAZIO SILONE (1900-1978) “Lo que se me quedó grabado era la serenidad de su mirada. La luz de su ojos tenía la bondad de alguien que en la vida ha sufrido pacientemente todo tipo de tribulaciones y por eso conoce las penas más secretas.” Ignazio Silone. LA VOZ DE LA RESISTENCIA ANTIFACISTA Ignazio Silone, es un observador social y político, sus primeras obras, de tono realista, giran en torno a la vida de los campesinos y pobres de su tierra natal y la resistencia antifascista; después de la liberación se orientó hacia una suerte de evangelismo socialista con ribetes ascéticos. Destacó a lo largo de su vida por su postura antifascista. Ignazio Silene, seudónimo del escritor italiano Secondo Tranquilli, nació en Pescina dei Marsi, L’Aquila, el 1 de mayo de 1900 y falleció el 22 de agosto de 1978. En 1915 tuvo que abandonar sus estudios a causa de un terremoto en la Marsica en el que murieron su padre y sus hermanos. Fue miembro de las Juventudes Socialistas y editor del periódico socialista de Roma Avanguardia. Fue uno de los fundadores del Partido Comunista Italiano (1921), al que representó en el Komintern hasta que abandonó la militancia en 1930 por estar en desacuerdo con las purgas. Dirigió el semanario Vanguardia de Roma y Il Lavoratore, un diario de Trieste. Entre 1930 y 1945 vivió exiliado en Suiza y en 1933 se dio a conocer internacionalmente como novelista con Fontamara. Tras su regreso a Italia, después de la Segunda Guerra Mundial, reanudó su actividad política como miembro del Partido Socialista, siendo diputado de la Asamblea Constituyente de 1945. Antes de su muerte, Ignazio Silone fue presidente de la Asociación para la Libertad de la Cultura en Italia. Sandro Pertini consideró a Ignaxio Siloni, “el ejemplo de una figuras más representativas de la lucha por la libertad, la democracia y la justicia social”. Entre la producción de su primera época destacan: Fontamara (1936), Pan y vino (1936) y La semilla bajo la nieve (1942), y en la segunda,. Un puñado de moras (1952), El secreto de Lucas (1956), La zorra y las camelias (1960) y Aventura de un pobre cristiano (1968), que fue adaptada después al teatro. La escuela de los dictadores (1938) y Salida de emergencia, aparecido en 1955 y reeditado con otros textos en 1965, representan lo principal de su ensayística política. Y como dijo el escritor italiano: “Una dictadura es un régimen en el que la gente recita en lugar de pensar”. Francisco Arias Solis e-mail: aarias@arrakis.es URL: http://www.arrakis.es/~aarias No se puede ser libre más que entre libres. Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm Gracias.

Swinburne por Francisco Arias Solis

Sábado, Agosto 2nd, 2008

  ALGERNON CHARLES SWINBURNE  (1837-1909) “Y toda su cara era miel para mi bocay todo su cuerpo era alimento para mis ojos…”Algernon Charles Swinburne.  LA VOZ DEL ARISTÓCRATA REVOLUCIONARIO  

Swinburne es un ejemplo de aristócrata revolucionario en las ideas. Hijo de familia noble, se educó en la lectura de los poetas franceses Víctor Hugo, Baudelaire, Gautier, al propio tiempo que en la de Shelley y de Rossetti, del cual fue amigo, y, violento en sus pasiones, en sus entusiasmos y odios, escribió una clase de poesía aparatosa, musical, ruidosa, llena de arte, con más inclinación a la blasfemia, para  “asustar al buen burgués” , o bien al más franco paganismo, que a tendencia alguna de las que puedan señalarse en él. Fue tan precoz que se dice a los once años de edad publicaba ya una poesía en el Frazer’s Magazine, y  a los veintinueve era célebre con su tomo de poesías Poemas y baladas, que es de 1866. Verdad que este éxito fue más bien de escándalo, porque se juzgó el libro harto pecaminoso, y esto es lo que él deseaba, pero ya un año antes había demostrado su maestría en el manejo del verso con la traducción de una tragedia griega: Atalanta en Calidón. Swinburne es ante todo el poeta de la belleza y de la libertad, que canta con un esplendor culto. Las dotes naturales de Swinburne eran más líricas que dramáticas, y resplandecen con frecuencia en sus libros.

 

Algernon Charles Swinburne nació en Londres el 5 de abril de 1837 y falleció en la misma ciudad el 10 de abril de 1909. De origen noble, estudió en Eton y en el Baillot College de Oxford. Compañero y amigo de Dante Gabriel Rosseti, Edward Burne-Jones y William Morris, admirador y corresponsal de Charles Baudelaire, decadentista y partidario de “el arte por el arte”, su primer trabajo literario que salió a la luz pública fue un volumen que contenía los dramas La reina madre y Rosamond (1860).

 

Swimburne conquistó cierto reconocimiento con las tragedias en verso  Atalanta en Calidón (1865) y Chasterlard (1865), pero el libro que realmente le proporcionó notoriedad fue Poemas y baladas, aparecido en 1866 y que causó un gran escándalo por su contenido erótico. La lucha de independencia nacional italiana le inspiró Odas a Mazzini ( 1856-1857), Canto de Italia (1867) y Cantos antes de levantarse el sol (1871). A esta etapa exaltada, pagana y anarquizante corresponden también Bothwell (1874), Erecteo (1876), la novela erótica Lesbia Brandon (1877) y la segunda parte de Poemas y baladas (1878). En 1789 su precaria salud le obligó a instalarse en el campo en compañía de sus amigo Watts-Dunton, y en este retiro escribió, entre otras obras, los libros de poemas: Cantos de la marea (1880), Tristán de Lyonesse (1882), poema caballeresco, y la tercera parte de Poemas y baladas (1889), carente de la intensidad de sus primeras composiciones; y las piezas dramáticas: María Estuardo (1881), Locrine (1889) y Las hermanas (1892). Durante este periodo cambió por completo su personalidad y se convirtió en el más respetable de los poetas imperiales. De particular interés resultan sus ensayos críticos sobre Charlotte Brontë, Víctor Hugo, William Blake y William Shakespeare. El poeta inglés nos dejó dicho: “El bien dijo al mal: hermano mío”.

 Francisco Arias Solis
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 Será vano el intento de humanizar las guerras. Lo humano es evitarlas.


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