Archive for Abril, 2008

Jonathan Swift por Francisco Arias Solis

Martes, Abril 29th, 2008

 

JONATHAN SWIFT

(1667-1745) “La libertad de conciencia se entiende hoy día, no sólo como la libertad de creer lo que uno quiera, sino también de poder propagar esa creencia”Jonathan Swift.

 
 
LA VOZ DEL MAESTRO DE LA SÁTIRA
 
Swift es el escritor inglés más poderosamente original de la época clásica. Fue hombre de carácter excéntrico, vivió amargado por desengaños políticos y por su tendencia a la misantropía, lo que le llevó al cultivo de la sátira, en la que fue temible maestro desde sus primeras obras. Escritor vigoroso, lleno de fuerza y de gracejo y de ingenio, apenas pinta sino aquello que es feo u odioso. Es el más temible de los libelistas y el más agrio de los humoristas; es el maestro de todos ellos, pero su ironía es particularmente acre y corrosiva. No hay quien le aventaje en desarrollar imperturbablemente las consecuencias absurdas de un principio que finge admitir. A través de la ironía Swift  expresa su visión del mundo y del hombre; el humor no basta para ocultar un cierto pesimismo, basado en su desconfianza en la virtud humana.

 

Jonathan Swift nació en Dublín el 30 de noviembre de 1667 y falleció en la misma ciudad el  19 de octubre de 1745. Fue educado por un tío suyo, ya que su padre falleció antes de que él naciera. Estudió en el Trinity College  de Dublín y tras estallar la guerra civil se trasladó a Inglaterra, donde se puso al servicio de sir William Temple, pariente lejano suyo. En la casa de éste conoció a Esther Johnson, mujer que después se convertiría en la destinataria de las cartas recogidas en su Diario para Stella (publicado póstumamente en 1766) y con la que Swift según parece, se casó en secreto. Regresó a Irlanda  y recibió las órdenes sagradas (1694). Después de trabajar un año en la parroquia de Kilroot, vuelve  a Londres, donde participa activamente en la vida política, religiosa y literaria y llega a ser una de las figuras más relevantes de la ciudad durante el periodo “augusto”. Defensor primero de los whigs, en 1710 inicia una evolución que le acercará al gobierno torie, cuya política apoyó abiertamente en las páginas del Examiner. En 1714, con la caída del gobierno, sus aspiraciones políticas sufren un grave revés, por lo  cual decide trasladarse nuevamente a Irlanda, donde pasará prácticamente el resto de su vida, llegando a ser deán  de la catedral de San Patricio en Dublín. Su apasionada posición en favor de los irlandeses contra las condiciones de la denominación inglesa lo hizo ser considerado como casi un héroe nacional.

 

El nombre de Swift ha trascendido, no obstante, gracias a la excelencia de su producción literaria. En 1704, y de forma anónima, apareció su primer libro, La batalla entre los antiguos y los modernos, en el que tomó partido a favor de los “antiguos”  en la reedición de la clásica querelle francesa. Tras varias publicaciones de carácter fundamentalmente satírico-religioso (Cuento del barril, 1704), político (La conducta de los aliados, 1711) y social (Modesta proposición para impedir que los hijos de los pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o para el país, 1726: auténtica joya del humor negro más sangrante), la obra que indiscutiblemente le aseguró la gloria literaria fue la novela Viajes de Gulliver (1726), catalogado hoy, por un sarcástico malentendido, como literatura infantil. La dimensión humorística del relato le permitió dar rienda suelta a su misantrópico desprecio y poner al descubierto la supuesta corrupción y  estupidez de las religiones, de la enseñanza, de las academias, en fin, de la sociedad en general, valiéndose para ello de una amarga alegoría de la vida del ser humano: gigante entre enanos, enano entre gigantes, y víctima siempre de la maldad de sus allegados. Entre el resto de su producción merece mencionarse: Cadennus y Vanessa (1729), poema en el que inmortalizó sus amores con Esther Vanhomrigh, Versos sobre la muerte del Dr. Swift (1731), en los que revela su obsesión por la propia muerte, y El vestidor de la  señora (1732).

 

Su vida terminó teniendo completamente perturbadas las facultades mentales, de lo que ya antes parecía haber en él indicios.  Enterrado en la catedral de la que fue deán, junto al sepulcro de Stella. En su tumba,  escrito por él mismo en latín, puede leerse este epitafio: “Aquí yace el cuerpo de Jonathan Swift, doctor en teología, deán de esta catedral, en un lugar en que la ardiente indignación no puede ya lacerar su corazón. Sigue, caminante, e intenta imitar a un hombre que fue un irreductible defensor de la libertad”.

 Francisco Arias Solis
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Klopstock por Arias Solis Francisco

Lunes, Abril 28th, 2008
FRIEDRICH GOTTLIEB KLOPSTOCK

(1724-1803) “Aquel que tiene una opinión de sí mismo, pero depende de la opinión y los gustos de los demás, es un esclavo.”Friedrich Gottlieb Klopstock.

 
LA VOZ QUE RESUENA MAJESTUOSAMENTE

 Faltaba a la poesía alemana de su tiempo un representante del ideal religioso, y Klopstock lo fue, dejando honda huella aun fuera de su país, pues, al fin y al cabo, aquel mismo fervor místico que movió al poeta alemán es el que se refleja en el original poema que escribió más adelante el poeta nacional de Dinamarca Oelenschlaeger, y al cual dio el raro título de Vida de Jesucristo, representada en las estaciones del año. La obra de Klopstock ha sido muy bien comparada a un gran oratorio de un gran músico y respecto a la impresión que produce su lectura desde las primeras páginas, no estuvo desacertada Madame de Stäel al decir que era como se siente al penetrar en unas de esas severas catedrales que invitan al recogimiento. Pues bien: el órgano que en esta resuena majestuosamente revela la mano de un maestro superior a todos los de su tiempo, por la inspiración, tanto como por la ciencia. Y esto es, principalmente, lo que aquí nos interesa hacer constar por su trascendencia.  Por el año de 1748, aparecían, en el diario que se publicaba en Brema, los tres primeros cantos de Der Messias, el poema de Klopstock, y con él comenzaba el gran período clásico de la literatura alemana, que va desde aquel año hasta 1805, en que murió Schiller. La impresión producida por aquellos tres primeros cantos, no en versos rimados, como de costumbre, sino en hexámetros, fue inmensa, algo como si entonces se hubiera revelado realmente el genio nacional, como si despertara de su sueño una gran literatura. Con la aparición de Klopstock, se inicia en la literatura alemana la edad de oro.  Friedrich Gottlieb Klopstock  nació en Quedlinburgo  el 2 de julio de 1724 y murió en Hamburgo el 14 de marzo de 1803. Era un estudiante de Teología y preceptor, de no más de veinticuatro años de edad, cuando publicó los primeros cantos de su gran poema La Mesíada (1748-1773) . Gracias a esa publicación, apoyada con entusiasmo por Bodmer y combatida por Gottsched, se vio de pronto aquel estudiante convertido en jefe de una escuela que había de enaltecer después Goethe y Schiller. Faltaban a la literatura alemana obras geniales, y entusiasmado Klopstock con la lectura de Milton, creyó que también él era capaz de producir una. Del resultado obtenido da idea esta frase de Schlegel: “llegó a ser el fundador de una época nueva y el padre de la actual literatura alemana”.  La mayor dificultad con que había de luchar aquel estudiante era que no contaba con recursos ni medios seguros de ganarse la vida, y ese inconveniente para perseverar en su trabajo se  lo solucionó la generosa ayuda del rey de Dinamarca Federico V, quien por medio de su embajador le ofreció una pensión que le permitiera seguir escribiendo su poema, con la condición de irse a vivir a Copenhague. Aceptó el poeta, y su residencia allí duró veinte años. No quedó en ellos, sin embargo, terminado aún el poema, sino sólo a los veinticinco, en la misma Alemania, cuando a ella tuvo que regresar el poeta. Camino a la capital danesa conoció a la escritora, con la que contrajo matrimonio en 1754, Margareta Möller (cantada por él bajo el nombre de Cidli o Cidalia en el mismo poema), que más tarde escribiría: “Yo he asistido, por decirlo así, al nacimiento del poema…”  Y añadía que: “completamente absorto por la sublimidad de éste, se le escapaban, a veces, al autor lágrimas de piadoso enternecimiento al escribir”. Fecundo resultó aquel período de ausencia de la patria, pues, además de los cantos de La Mesíada, escribió otras notables producciones como sus célebres Odas (1774) y parte de su  trilogía dramática basada en el héroe legendario Arminio (1769-1787); pero el gran poema que tiene veinte cantos, es verdaderamente la obra de toda su vida. Si por un lado tal extensión y empeño son garantía de serio y sostenido esfuerzo, son también por otro su mayor defecto, porque el autor no contó con la fatiga del lector, producida por lo que podría llamarse monotonía de lo sublime y por la misma naturaleza del asunto escogido. Es éste, en rigor, una continua poetización del Evangelio, el libro de un pietista con muy altas y ambiciosas dotes de poeta. A sus setenta años de edad Klopstock,  nuevamente contrajo matrimonio con Johanna Elisabeth von Winthem, viuda y sobrina de su esposa anterior.  De la alta inspiración lírica de Klopstock  dan fe, además de no pocos fragmentos de su poema, la serie de odas que escribió que muchos críticos colocan por encima de La Mesíada. El hecho innegable es que de la nota sublime llega a la de una delicadeza encantadora, sin esfuerzo, inesperadamente, como él aprendió en los grandes maestros antiguos, de cuya poesía se había nutrido. La religión, la patria y la amistad, la cual para él constituye algo poco menos que sagrado, son sus asuntos favoritos, y el pretexto para elevar el pensamiento a grandes alturas, porque en la altura es donde suele gozarse su fantasía, y eso es lo que hasta él, había faltado en la poesía alemana. Johann Jacob Bodmer le llamó “poeta de la religión y de la patria”.  

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Lessing por Arias Solis Francisco

Domingo, Abril 27th, 2008
GOTTHOLD EPHRAIM LESSING

(1729-1781)  “No es libre el que se ríe de sus cadenas.” Gotthold Ephraim Lessing.               

LA VOZ DEL PRINCIPE DE LOS CRITICOS 

 

Crítico, poeta, fabulista en prosa, dramaturgo, polemista irreligioso, periodista, director de teatro y bibliotecario. En el primer concepto es más conocido que en ningún otro, pero también como productor literario es muy digno de elogio, cuando su producción es la teatral, que se avenía perfectamente con sus facultades. Lessing se hallaba preparado por hondos y variados estudios y  es la perfecta representación del espíritu ilustrado en su país.

 

Al hombre que era reconocido como el príncipe de los críticos había de serle necesariamente más difícil que a otros quedar definitivamente consagrado como autor, aunque valiera, en este concepto, tanto o más que ellos: era el rival de sí mismo. Su Dramaturgia de Hamburgo se hizo célebre desde  su aparición en 1767, y ha quedado ya consagrada como uno de los grandes jalones de la crítica alemana, y aun de la crítica dramática de todos los países del siglo XVIII. Estaba inspirada por un gran propósito determinado y útil: combatir hasta destruirla la excesiva influencia francesa en la literatura alemana, que acababa por robarle toda la fuerza y espontaneidad. Se creía que la suma perfección literaria se hallaba en Francia, y para convencer al público de lo contrario y desviarle hacia otros modelos no dudó Lessing en indicarle como ideal los grandes autores ingleses y españoles, para apartarle de una fanática adoración mostrándole que en el mundo había más y mejor que lo que hasta ahora se había dicho. Lessing que se reserva toda su admiración para Shakespeare, descubre los méritos de las obras de carácter verdaderamente español de Lope y Calderón, hallándolas en conjunto, preferibles a las obras del teatro francés.

 

La Dramaturgia de Hamburgo, no era un verdadero libro, sino una publicación periódica, unas hojas en que el autor iba anotando como crítico dramático las obras que se representaban en el teatro de Hamburgo, puesto bajo su dirección en lo concerniente a escoger las obras que debían aceptarse a fin de que sirvieran para la educación del gusto público.

 

Gotthold Ephraim Lessing nació en Kamenz, Sajonia, el 22 de enero de 1729 y falleció en Brunswick el 15 de febrero de 1781. Hijo de un pastor protestante de Lusacia,  estudió Teología y Medicina en Leipzig. Vivió sucesivamente en Berlín, en Wittemberg, en Breslau y en Hamburgo. Fue redactor del periódico Vossische Zeitung  y en Hamburgo conoció a Eva König, que sería su esposa. En 1770 fue nombrado bibliotecario de la Biblioteca del Duque Augusto de Wolfenbüttel.

 Comenzó su carrera de productor en el teatro con la obra Miss Sara Sampson (1755), de inspiración inglesa, que fue el primer ejemplo notable en Alemania de la tragedia basada en la vida real de la clase media. Pocos años después, escribía Minna von Barnhelm (1767), la primera gran comedia alemana digna de recordación y del cariño con que aun modernamente ha quedado como repertorio. Es una comedia fina, delicada, de una escuela que a nosotros puede recordarnos la de Moratín y que mereció el elogio de Goethe. Después escribió la tragedia Emilia Galotti (1772), modernización del asunto romano de Virginia, a quien mató su padre para salvarle del deshonor, asunto que el autor alemán trasladó a la corte de un príncipe italiano moderno. En Nathan el sabio (1779), drama filosófico que predicaba la tolerancia en las luchas religiosas, en el que emplea el verso libre. La creencia optimista en la racionalidad y en el progreso humano aparece en su Educación del género humano (1780). Muchos consideran su obra maestra: su Laocoonte (1766), en que trató de fijar los límites y carácter de las artes plásticas y de la poesía. Es una serie de disertaciones en las que defiende que la primera ley que debe sujetarse el Arte es la realización de la belleza y que lo que caracteriza a la poesía es la acción. De la desarrollada por ésta, el Arte debe escoger sólo los pormenores que penetrando por los ojos ayudan a producir la impresión de lo bello. Lessing es autor también de otras obras notables, además de las aquí mencionadas, aunque de espíritu destructivo, y su fama era de que no solía hacer las cosas a medias y sabía decirlas magistralmente. Y como nos dijo el crítico alemán: “Algunos se equivocan por temor a equivocarse”.  

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Wieland por Arias Solis Francisco

Domingo, Abril 27th, 2008

  

CHRISTOPH MARTIN WIELAND
(1733-1813)

 “¿Deseas mantenerte sobrio entre los que se embriagan? ¿Con qué fin? ¿Para que ellos te consideren el único borracho?”Christoph Martín Wieland.   

LA VOZ DEL MAS FRANCES DE LOS ALEMANES

 

Considerado el principal representante del rococó alemán, Wieland es el mejor poeta clásico de Alemania. Es ingenioso, desenvuelto, gracioso, pero al  mismo tiempo posee una imaginación rica y brillante; es artista sobre todo, y enamorado del buen decir. Ha tomado de los italianos y de los franceses una elegancia y una claridad que le han granjeado el título del más francés de los alemanes, el  Voltaire de Alemania.

 

Christoph Martín Wieland nació en Obertholzheim, cerca de Biberach, Wurtemberg, el 5 de septiembre de 1739 y falleció en Weimar el 20 de enero de 1813. Fue hijo de un pietista y pretendió serlo también en su juventud, cuando era discípulo de Bodmer y escribía obras religiosas. Estudiante brillante, a los diecisiete años se enamora da una prima suya  Sophie Gutermann, y a esa edad inicia sus estudios de derecho en la Universidad de Tübingen. Bodmer le invitó a  Zurich,  y en su viaje por Suiza, conoció a Julie de Bondeli, amiga de Rousseau, de la que se enamoró. En 1769 fue profesor de filosofía en la Universidad de Erfurt. Más tarde llegó a Weimar  como tutor de los príncipes Carlos Augusto y Constantino. Fue miembro del circulo intelectual de Weimar, el más relevante en la Alemania de finales del siglo XVIII y que contaba con la presencia de Goethe y Herder, y fundador de la revista El Mercurio Alemán (1773), órgano importantísimo en el ambiente literario de la época.

 

Entre la obra de Wieland destacan en una primara etapa: La naturaleza de las cosas (1752), Cartas morales y Anti-Ovidio, del mismo año, Cartas de difuntos a amigos sobrevivientes (1753), La prueba de Abraham (1753) y Sentimientos de un cristiano (1757).  Hacia 1760,  tras recibir la influencia   de Luciano, Horacio, Cervantes, Shaftessbury, D’Alembert y Voltaire  que le llevaron al escepticismo francés del siglo XVIII,  su posterior producción se caracterizará por un tono irónico, sensual, licencioso y, sobre todo, mundano. Con igual facilidad dedicó su pluma a combatir lo que antes había defendido, la religión y determinada moral. El antiguo admirador de Klopstock pasó a serlo de Rousseau, de Diderot, de los ingleses Sterne y Swift. Quiso imitar Wieland  a Cervantes en su novela Las aventuras de don Silvio de Rosalva (1764), que deseó fuera una especie de Don Quijote, no enfrascado en la lectura de libros de caballería, sino en los cuentos de hadas, los cuales le mueven a ir por el mundo en busca de encantamientos por aquéllas producidos, hasta que curado de ilusiones, acepta el triunfo de la prosaica realidad sobre los sueños. Siguieron a esta obra, Cuentos cómicos (1765) y la novela histórica-filosófica Agatón (1766), considerada modelo de la novela de “formación espiritual”. En  El espejo de oro (1772) hizo una defensa del despotismo ilustrado; practicó la sátira en la novela Los abderitanos (1781) y consiguió crear su obra maestra con el poema caballeresco Oberón (1780), compuesto en octavas e inspirado en el Sueño de una noche de verano, de Shakespeare, de quien tradujo veintidós dramas (1762-1766).

 

Madame Stäel que tuvo ocasión de conocerlo, ha dejado de Wieland  un retrato, en pocos rasgos, cuya exactitud puede adivinarse con sólo leer al retratado: era, en el fondo, un buen padre de familia con catorce hijos, un burgués menos pervertido de lo que afectaba ser, y, en suma, lo que suele llamarse un buen hombre “cuyas cualidades naturales estaban en oposición con su filosofía” lo que más de una vez le perjudicó como escritor. Como indica muy bien la antes mencionada  escritora, había en su curiosa personalidad un poeta alemán y un filósofo francés que con frecuencia andaban a la greña uno con otro.

 

Francisco Arias Solis
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Oehlenschläger por Francisco Arias Solis

Sábado, Abril 26th, 2008

 

ADAM GOTTLOB OEHLENSCHLÄGER

(1779-1850) “Hay un país hermoso,sus bellos bosques de hayascrecen a la orilla del Báltico.Ondea de valles a colinas,su nombre es vieja Dinamarca,y  aquí aún mora Freya”.Oehlenschläger.                                                         

LA VOZ DEL GENIO POETICO MAS BRILLANTE DE DINAMARCA

 

Oehlenschläger  es el genio poético más brillante de Dinamarca, autor de dramas, comedias, óperas, novelas, cantos líricos, poemas místicos, y en todo ello triunfante, aplaudido. Sus obras influyeron en escritores como Ibsen, Björnson y Strindberg. Figura clave del romanticismo escandinavo, está considerado uno de los renovadores de la literatura danesa.

 

Su rica imaginación era de una fecundidad inagotable, y su mayor defecto consistía en la excesiva facilidad, en la verbosidad algo descuidada, como de improvisador. Lo fue desde la infancia, en que ya componía versos de repente, inspirándose en los salmos o en la lectura de Holberg.

 

Adam Gottlob Oehlenschläger nació en Copenhague el 14 de noviembre de 1779 y falleció  en la misma ciudad el 20 de enero de 1850. Después de probar suerte como actor, comenzó los estudios de derecho, que abandona para dedicarse a la literatura. En 1803 y en 1804 publicó dos colecciones poéticas que empezaron a crearle una reputación, valiéndole, además, la segunda, el ganar una bolsa de viaje que le permitió conocer a Goethe, a Madame Staël, a Benjamin Constant, a W. Schlegel, a Tieck, a Sismondi y a otros importantes escritores. En su ausencia de cinco años continuó dando a luz nuevos libros, y al regresar a su patria fue recibido en triunfo por sus amigos, no tardando el público entusiasmo en coronarle como rey de los poetas escandinavos. La ceremonia se celebró en la catedral de Lund, y quien le ciñó la corona fue su rival sueco Tegner. La poesía danesa había hallado su poeta nacional. En 1810 contrajo matrimonio con Christiana Heger  y comenzó  a dar clases de Estética en la Universidad de Copenhague.

 

Su composición Los cuernos de oro, aparecida en el volumen Poemas (1803), constituye la primera obra romántica danesa y el manifiesto del romanticismo nórdico. Oehlenschlager  llevó al teatro los antiguos héroes escandinavos, inspirándose en las Eddas (colecciones de historias relacionadas con la mitología nórdica)  y en las sagas, como hizo en El duque Hakon (1807), quizá la obra cumbre del teatro danés, en Axel y Valborg (1807), tomada de una antigua balada muy popular, etc. Y no fueron inferiores a sus dramas sus poesías. En Los dioses del Norte (1819) hay un ambiente de grandeza que ha sido comparado con el de Homero; Helge es un poema en que el lirismo se une a la epopeya. Otras obras también destacables son: la tragedia histórica Baldur el bueno (1808), la tragedia Correggio (1811) y la fantasía en verso Aladino y la lámpara maravillosa (1820). Las baladas de Oelhenschlager son verdaderas obras maestras que el país que las inspiró no ha olvidado nunca. Y como dijo el poeta danés: “Y nobles mujeres, hermosas doncellas, / hombres valientes e intrépidos mozos / habitan las islas danesas”.

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JOHANN GOTTFRIED HERDER POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

Jueves, Abril 24th, 2008

  

JOHANN GOTTFRIED HERDER

(1744-1803) “Uno debe ser capaz de mirar cada libro como si fuera la huella de un alma viviente.”  Johann Gottfried Herder.              

 
LA VOZ DEL INSPIRADOR DE LA ESTETICA ROMANTICA

 Herder fue el inspirador de la estética romántica y uno de los principales teóricos y divulgadores. Teórico del “Sturn un Drang” (“tempestad y pasión”) influye notablemente en la obra de Goethe.  En oposición al racionalismo del siglo XVIII, anuncia la vuelta a la poesía popular. Para él, la poesía es la manifestación más natural y espontánea del lenguaje humano. Herder se pregunta: “¿Hay algo más valioso para un pueblo que la lengua de sus antepasados?”  Johann Gottfried Herder nació en Mohrungen, Prusia, el 25 de agosto de 1744 y falleció en Weimar el 10 de diciembre de 1803. Hijo de un maestro de escuela, fue alumno de Kant en la Universidad de Königsberg. Terminó sus estudios de Teología, que habían sido precedidos por otros de Medicina, los cuales hubo de abandonar. La sensibilidad y el entusiasmo por muchas cosas a la vez parecen haber sido sus características. En su juventud había sido en Heidelberg discípulo de Hamann, el mago del Norte.  Predicador y profesor, tuvo la suerte de conocer a Goethe cuando éste era estudiante de Derecho y en él halló más tarde un protector que le atrajo a Weimar para ocupar allí el cargo de presidente del Consistorio, desde 1776 hasta su muerte.  Su primera obra fue de crítica Fragmentos sobre la nueva literatura alemana (1767) y con ella combatió el sentimentalismo y el efectismo, abogando por la vuelta a la naturalidad en la poesía, basada en el modelo de la popular y huyendo de las flores de invernadero, para ir en busca dela palabra libre y espontánea, al par que de la lengua alemana tomada de sus fuentes. Gran enseñanza fue ésta, que venía influida por las predicciones de Lessing y que cayendo en tan buen terreno como el de Goethe y Schiller, los dos grandes amigos de Herder, creció hasta adquirir trascendencia mundial, sobre todo en las obras del primero. A Herder le debió Goethe su hondo conocimiento de Shakespeare; aquel entusiasmo por Osián que fue propio de su época; el concepto de que la poesía es uno de los elementos importantes de la civilización, y el haberse familiarizado con las mejores joyas de la poesía popular. De ellas publicó Herder una famosa colección titulada Las voces de los pueblos en cantos (1778-1779),  perteneciente a diversos países -desde Grecia, Italia, Francia, Inglaterra, España, hasta Groenlandia, Laponia, Perú, Madagascar…-,  y traducida al alemán, como también una versión libre del Romancero del Cid, y otras diversas joyas de la Antología griega y de la poesía oriental. Entre sus obras en prosa, además de los Fragmentos, figura una acerca Del espíritu de la Poesía hebraica, obra de la cual se ha dicho que fue para la crítica una verdadera revelación de la profunda belleza de la poesía sagrada, que él canta con el entusiasmo de quien venía estudiándola y venerándola desde la infancia.  Escribió Diario de mi viaje del año 1769, que no vio la luz hasta 1947, y algunos dramas líricos de poco relieve, pero su importancia se debe sobre todo a su producción crítica: Sobre una nueva literatura alemana (1767), Ensayo sobre el origen del lenguaje (1772), Ideas sobre la filosofía de la historia de la humanidad (1784-1791) y Cartas sobre el progreso de la humanidad (1793.1797).  En general, puede afirmarse que Herder cultivó todas las ramas posibles de la literatura y de la filosofía, siendo como se ha dicho, “poeta, crítico, historiador, moralista, metafísico y teólogo”. No creó grandes obras maestras, pero ayudó al progreso y a la educación de su país, lo que constituía para él el más alto ideal.  Y como dijo el célebre escritor alemán: “Para la política, el hombre es un medio; para la moral, es un fin”.  

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JACINTO GRAU POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

Jueves, Abril 24th, 2008
JACINTO GRAU DELGADO

(1877-1958) “Toda la España burguesa pasada ha sido la imagen de la prudencia, disfrazada de sensatez. Ni un solo político ni dirigente creyó en el pueblo, ni en nuestro destino. Toda afirmación vigorosa daba al que la sostenía la categoría de iluso, es decir, de hombre ineficaz.”

Jacinto Grau.

                                                                                                                                                                                  

LA VOZ DE HONDA RAIZ INTELECTUAL

 

 Jacinto Grau formó parte de un grupo colindante a la generación del 98, y  algunos de sus  críticos le  incluyen  en la misma, ya que como autor coincide en lo esencial con sus compañeros de generación, atestiguando en todo momento su preocupación por el tema español. Pero, por desgracia, su vida y su obra se realizaron fuera de España, en los países centroeuropeos y en Sudamérica, privándole de un clima que, dado su rigor, hubiera constituido un saludable contrapunto para su haber literario. Aunque Jacinto Grau nació en Barcelona, sus dramas fueron más conocidos en París, Londres, Berlín, Praga y Buenos Aires, que en España. Como dramaturgo Grau se prohibió el camino fácil que le brindaban el realismo y la alta comedia, luchando por la renovación del teatro. Su teatro bastante relegado en su época resulta hoy el menos momificado de la época, el que más se acerca, sobre todo Pigmalión, a las nuevas corrientes del absurdo y del intelectualismo escénico.

 

Jacinto Grau Delgado nació en Barcelona  el 6 de abril de 1877 y falleció en Buenos Aires el 14 de agosto de 1968. Hijo de padre catalán y madre andaluza, a los cuatro meses de edad perdió a su padre. Estudió Derecho en las Universidades de Valencia y Barcelona. Perteneció al Cuerpo Técnico de Bibliotecas y Museos de España. Fue embajador del gobierno republicano durante la guerra civil. Colaboró en la revista Hora de España, en la que publicó un interesantísimo artículo titulado “Diario íntimo de estos días”, en el que señala: “Son estos renglones un breviario de días trágicos, diversos, como el panorama del mundo, pero convergentes a una misma  emoción a una preocupación dominante: la actual realidad española”. Grau se exilió en 1939,  y no es sorprendente  que se fuera a Buenos Aires, la ciudad con más vida teatral de toda Hispanoamérica, donde vivió el resto de su vida.

 

Aunque comienza su producción literaria con una novela Trasuntos (1899), escrita cuando se gestaba en España el modernismo y elogiada por Maragall, pronto se dedica al género que va a ocupar la parte más importante de su dedicación artística, el teatro. Sus obras dramáticas, de gran hondura intelectual  y propósito didáctico, no tuvieron éxito en España, pero sí en el extranjero. Grau quiere rescatar el teatro de la trivialidad y convencionalismo burgués en que se encontraba. Intenta superar la escena naturalista, apegada a lo cotidiano. Su teatro es profundamente simbólico, con temas dramáticos, caracteres profundos y un cierto hálito poético. El protagonista-héroe de sus dramas suele ser el superhombre nietzscheano, el hombre de la voluntad.

 

Su producción teatral evoluciona desde la tragedia a la farsa, por lo que podemos distinguir dos épocas: de 1899 a 1921 y de 1921 a 1958. Al primer período corresponden la comedia lírica Las bodas de Camacho (1903), Entre llamas (1905), El conde de Alarcos (1907), tragedia poética basada en el romance del mismo nombre, El tercer demonio (1908), En Ildaria (1918), fábula política, y El hijo pródigo (1918), tragedia bíblica en la que se mezclan los temas de Fedra, el de Sara y el de Job. Al segundo período, el de sus obras más logradas, pertenecen El señor de Pigmalión (1921), “farsa tragicómica de hombres y muñecos” en la que se plantea el tema pirandelliano de la relación del autor con sus criaturas –muñecos que se convierten en hombres y viceversa-; esta obra, en la que se presenta una imagen degradada de la sociedad humana, es la que obtuvo mayor éxito. Otras farsas de esta segunda época son Los tres locos del mundo (1930), La casa del diablo (1942), Destino (1945), Tabarín (1946), Las gafas de Don Telesforo (1949), Bibí Carabé (1954) y En el infierno se están mudando (1958).

 

De honda raíz intelectual, Grau, quiso examinar los grandes mitos históricos en las tablas, con las obras Don Juan de Carillana (1913) y El burlador que no se burla (1930), en los que explora las notas esenciales de la personalidad de Don Juan, y con el ensayo Don Juan en el tiempo y en el espacio (1953). Por último, fruto de su pasión por la obra de Unamuno, hay que citar el ensayo Unamuno y la angustia de su tiempo (1943). Y como dijo nuestro intelectual exiliado: “La prudencia es el signo más funesto de la decadencia de un pueblo”.

 

Francisco Arias Solis
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LA LOCURA DE SOÑAR POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

Martes, Abril 22nd, 2008

23 DE ABRIL: DIA MUNDIAL DEL LIBRO  “Es don Quijote, tu Quijote, hermano, y el mío y el de España y el del mundo. Y el fiel y noble Sancho sobre Rucio a su vera, y Rocinante caracoleando, y en el brazo la lanza,y al viento el corazón, no la coraza, y la frente a los cielos con yelmo de cartón.” Pedro Garfias. LA LOCURA DE SOÑAR 

En mi lectura infantil de Don Quijote pensé que el premio de los héroes era, ser tan pronto despreciados como apaleados. Yo era un niño y aún no conocía la ironía que el gran poeta había creado en el mundo maravilloso de su novela. Sin embargo, a medida que iba leyendo en aquel estupendo libro las aventuras de aquel desventurado caballero crecía más y más en mi estima y se atraía más mi afecto, para mí era el más noble de los hombres y el genio de más alas que conoció la tierra.

 

No es extraño que después de la publicación de Don Quijote no se volviera a imprimir en España ningún libro de caballería. Cervantes escribió la más grande de las sátiras contra el entusiasmo humano.

 

La novela antigua, la novela caballeresca, salió de los poemas épicos de la Edad Media, basados en las aventuras caballerescas. Fue la novela de la nobleza, y sus personajes eran caballeros calzados con espuelas de oro; en ninguna parte aparecía el pueblo. Estas novelas caballerescas, que había degenerado hasta lo absurdo, son las que Cervantes destronó en su Don Quijote. Pero a la par que escribía una sátira aniquiló la vieja novela, dio el modelo de una invención nueva que hoy se llama novela moderna. Así proceden siempre los grandes poetas: mientras destruyen lo antiguo fundan lo nuevo. No niegan nunca sin afirmar alguna cosa. Cervantes fundó la novela moderna, introduciendo en la novela caballeresca la descripción fiel de la vida del pueblo. Cervantes introdujo en la novela el elemento democrático.

 

Las dos figuras centrales del magnífico libro de Cervantes, Don Quijote y Sancho Panza, se parodian sin cesar, y a pesar de todo se completan tan maravillosamente, que forma en realidad el héroe de la novela. Es de lo más natural, la introducción de estas dos figuras, de las cuales una, la figura poética, corre en busca de aventuras, y la otra, en parte por cariño, en parte por egoísmo, trota detrás de aquella con lluvia y con sol… ¡tales cuales las hemos encontrado tan a menudo en la vida! Cada rasgo del carácter y de la persona de uno de estos dos tipos de la gran novela cervantina corresponde en el otro a un rasgo opuesto y sin embargo homogéneo. Llega a haber, entre Rocinante y el asno de Sancho, el mismo paralelismo irónico que entre el escudero y el caballero, y los dos animales son, hasta cierto punto, los portadores simbólicos de las mismas ideas.

 

“Ningún hombre es visible”, escribió Lulio. Sin embargo, un hombre es visible cuando tiene un pueblo detrás. Este pueblo invisible, el alma de ese pueblo se encarna para que podamos ver: como un solo hombre y como un hombre solo.

 

La soledad del hombre es aquella que la solidaridad de un pueblo entero verifica. La que Don Quijote y Sancho, separados y juntos, nos expresan visiblemente con su figuración humana. Figuración de la verdad invisible del hombre: de su pasión por ella, de su razón burlada.

 

Cargado de razones va Sancho siguiendo la locura de Don Quijote, sin razón ninguna. Y tan verdaderamente la comparte, aquella locura, que no se resignará a perderla perdiendo a Don Quijote con ella. Las razones de Sancho lo son del corazón; y tan del corazón que nos parecen llenas de cordura. Y es que, como dijo el poeta. “La verdad del corazón / es una verdad que tiene / miedo de tener razón”.

  Francisco Arias Solis
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FORO LIBRE: HOMENAJE A RAFAEL GUILLEN

Jueves, Abril 17th, 2008

 FORO  LIBRE

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA

 

Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 - CADIZ

e-mail: pazylibertad@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias  “Yo sé que es mía esta tierra
que ha de ser mi sepultura;
que también mi pena es mía
aunque no tenga escritura.”
Rafael Guillén.

 

HOMENAJE DE FORO LIBRE A RAFAEL GUILLÉN

 El próximo lunes, día 21, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del poeta granadino Rafael Guillén  con motivo del 75º  aniversario de su nacimiento.
Rafael Guillén, casi sin darse cuenta, ha ido barruntando a través de su poesía, un tema esencial –el del tiempo y el espacio-, que intenta ahondar, al escribir un poema experimental en el que se pretende “una iluminación sucesiva y sistemática de todos los límites –espacio, tiempo, movimiento…“.

Para muchos, Rafael Guillén pasa por un poeta dedicado a cantar, de modo casi exclusivo, el amor humano. No sería poca cosa, desde luego. Al margen de las modas, éste es una de las constantes principales de la poesía de todos los tiempos y meridianos. Pero Guillén, como siempre, sublimará, poco a poco, el tema, y lo irá ligando a situaciones límites del ser humano: a la nada, al tiempo, a la soledad, a la muerte, a Dios, a los misterios de la vida.

Rafael Guillén nació en Granada el 27 de abril de 1933. Fundó y ha dirigido, junto con José García Ladrón de Guevara, la colección poética Veleta al Sur. Colabora en importantes revistas europeas y americanas y sus poemas y artículos han sido traducidos a varios idiomas. Ha viajado por Europa América, Asia y África. Ha obtenido entre otros los premios “Leopoldo Panero”, “Guipúzcoa”, “Boscán”, “Ciudad de Barcelona “ y dos internacionales en New York y Guatemala. En 1994 le fue concedido el Premio Nacional de Literatura por Los estados transparentes. En el 2003 se le concede el Premio de la Crítica Andaluza. Posee la Medalla de Honor de la Real Academia de Bellas Artes de Granada, es miembro de la Academia de Buenas Letras de Granada y Medalla de Oro de la Ciudad Entre los títulos más destacados de su obra se cuentan: Antes de la esperanza, Ríos de Dios, Pronuncio amor, Elegía, Cancionero-guía para andar por el aire de Granada, El gesto, Hombre de paz, Tercer gesto, Apuntes de la corrida, Amor, acaso nada, Los vientos, Límites, Gesto segundo, Antología poética, Los estados transparentes, Vasto poema de la resistencia, Mis amados odres viejos, El manantial, Variaciones temporales y Las edades del frío.  No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.
Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm Gracias.

 

DIONISIO RIDRUEJO POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

Martes, Abril 15th, 2008
DIONISIO RIDRUEJO 

(1912-1975) “La libertad –me corrijo-la libertad lo primero.Se la comerán los lobossi la dejas para luego.”Dionisio Ridruejo.  

LA VOZ DE LA PALABRA ENCENDIDA

 

“Porque tú sólo tenías corazón –escribía Giménez Caballero sobre Ridruejo-, el que te iluminaba los ojos y te encendía la Palabra. Y te impedía encarnecer al enemigo y sí: abrazarle”.

 Dionisio Ridruejo nace en Burgo de Osma el 12 de octubre de 1912. Estudió en los maristas en Segovia, luego en los jesuitas en Valladolid, más tarde con los de Chamartín. Su primera vocación literaria. De 1935 a 1950 –año que obtiene el Premio Nacional de Literatura- publica una decena de libros que reúne en la antología En once años; otros nuevos se incorporan a su nueva antología Hasta la fecha.  

En cuanto a su trayectoria política, el mismo no recata ninguna fase, por lo mismo que su fuerza moral y su actitud ejemplar están basadas en una severa rectificación. Afiliado desde 1933 a Falange Española ocupa altos cargos políticos. En 1940 funda con Pedro Laín Entralgo la revista Escorial. En 1941 se alista voluntariamente en la “División Azul” para combatir en Rusia como soldado raso. En el año 1942 Dionisio Ridruejo rompe con el partido oficial y dimite de todos sus cargos políticos. Es desterrado a la ciudad de Ronda y Cugat de Vallés (1947). Desde 1951 fija su residencia en Madrid, y a través de numerosas conferencias, tiende cada día más a lograr la transformación del régimen imperante en España y de sus estructuras sociales en un sentido liberal, así como a la pacificación e integración de vencedores y vencidos. “En 1952, con ocasión del primer Congreso de Poesía en Segovia –nos contaba José Luis Cano-, le oí hablar por primera vez en público, y aún recuerdo la honda emoción que sentí al escucharle. Fue su discurso un canto emocionado a la libertad y a la fraternidad de los poetas de todas las Españas. Por primera vez se hablaba, en la dura España de la posguerra, de la libertad,  y no para vituperarla sino para reivindicarla y ensalzarla”.

 

En 1957 denuncia la situación política en un “informe confidencial” entregado a Franco. Acusado de haber fundado un grupo político “Acción Democrática” se le encarcela nuevamente y se le somete a dos procesos. Y desde entonces su voz no dejó de alzarse con tanta serenidad como valentía en todas las coyunturas, diciendo sus verdades al mundo y a su país. Ejerció la docencia en EE.UU. a principios de los años sesenta, y en 1962 acudió al encuentro de Munich entre dirigentes de la oposición del interior y del exilio. 1962 es también la fecha de su obra ensayística Escrito en España, censurada en nuestro país. Hubo de exiliarse a París desde ese años hasta 1964. En 1974 fundó la Unión Social Demócrata Española.

 

Escrito en España de prosa sencilla y escueta es, además del libro que revela su auténtica personalidad, el que da toda la medida de su valor, de su dignidad moral. Decir lo que se siente de verdad es lo valeroso y valiente. Callarlo es miedo, cobardía. Pedro Laín Entralgo decía de Ridruejo: “Dionisio es un ser liberal y lo será mientras haya en el mundo hombres que libertar”.

 

Como poeta, pertenece a la generación del 36 y se caracteriza por el clasicismo, la austeridad de la forma y el contento meditativo. Dionisio es un poeta convencido de siempre que poesia y política no son fáciles de separar, y quiso hacer clara manifestación de lo que es dignidad y sufrimiento… y lo demás.

 

Las equivocaciones que se pagan al precio de Dionisio Ridruejo podrían tener una síntesis expresiva en una copla de esta vieja tierra del Sur que el escuchó en su destierro en Ronda: “El que nunca se equivoca / tampoco puede acertar. / Para estar seguro y cierto / te tienes que equivocar”.

 Entre su obra poética destacan Plural, Primer libro de amor, Poesía en armas, Sonetos a la piedra, En la soledad del tiempo, Elegías, En once años, Hasta la fecha, Cuaderno catalán, 122 poemas y Casi en prosa; y entre su prosa: En algunas ocasiones, Escrito en España, Guía de Castilla la Vieja y Diario de una tregua. También escribió un drama en tres actos Don Juan, y un texto autobiográfico publicado póstumamente  Casi unas memorias.  

El día 29 de junio de 1975, Dionisio Ridruejo murió en Madrid de un mal muy español, de acabamiento, de cansancio de corazón (como Unamuno, como Don Quijote), era un espíritu valiente, como Quevedo; era hombre de esa espíritu de verdad: moral, poético tal vez sobre todo, y, ¡naturalmente! político. Escribía en España, vivía, peleaba en ella, en una España donde “escribir es llorar”, como es sabidísimo que dijo Larra, que acaso se suicidó por eso, porque se quedaba sin lágrimas. Murió Dionisio Ridruejo de cansancio de corazón, porque peleó de corazón toda su vida, hasta que el corazón se le rompiera. Y se le rompió. Porque era hombre de verdad, poeta valeroso. Y es que, como dijo nuestro poeta: “La verdad de la verdad / y la verdad verdadera / y la verdad como un templo / son verdades como fieras”.

 

Francisco Arias Solis
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