MATRIMONIOS

LA VIDA EN MATRIMONIO

COMPARTIENDO LAS TAREAS DEL HOGAR.-

Compartir las tareas del hogar es una de las claves para un matrimonio feliz. Los dos tenemos responsabilidades en el hogar.
 
Compartir las tareas domésticas mejora las relaciones personales de una pareja, aunque también, según un estudio hecho público recientemente, podría incidir positivamente en susrelaciones sexuales, publica ABC.

El estudio, hecho por un equipo de sociólogos de la Universidad de Riverside (Estados Unidos), revela que las parejas tienen menos conflictos cuando los hombres participan en los quehaceres del hogar, lo que, según los especialistas, aumenta la frecuencia de los encuentros sexuales.

 
¿A que mola eh?  Bueno pero en realidad esto incide en muchas mas cosas.
Cuando todos los miembros de la familia comparten y colaboran en las tareas del hogar, se asimila el concepto de cooperación. Esta capacidad participativa, que vamos infundiendo al niño y al joven, lo motiva a tener siempre una buena disposición para saber qué falta en el hogar. También le ayuda a pensar en los demás para darles ayuda o pedirla ellos mismos cuando la necesiten. Todos necesitamos de la cooperación
 Una buena arma educativa para enseñar a los hijos e hijas a cooperar es la participación en las labores que comporta la vida ordinaria de cada familia a través de asumir encargos, de los que hablaremos seguidamente, destacando el beneficio al desarrollo de la personalidad.
En fin, debemos ponernos las pilas, tu mujer tiene el mismo derecho a descansar que tú cuando regresa de su trabajo. A todos nos gusta mucho el sofá y el relax después de comer a mediodía.  A mí me gusta que después de comer, mi mujer me ponga un cafelito, pero sabes a ella también le gusta. Por lo tanto a veces lo ponemos los dos.
Ayudar en el hogar permite al otro también descansar por lo tanto los dos tendremos un descanso equitativo el cual incidirá en menor estrés y mayor armonía matrimonial, carente de discusiones, mas tiempo para poder hablar y comunicarnos, afrontar problemas comúnmente y como dije al principio mayores probabilidades de mantenernos unidos en el amor.

Marzo 20th, 2008 Publicado por alfonso ostos ruz | General | no hay comentarios

LOS HIJOS DEL MATRIMONIO.-

 ¿Cómo surge la familia? La familia tiene su origen en la naturaleza humana, que desea la supervivencia de los individuos y de la especie. De este modo, hay una inclinación natural al matrimonio, a la procreación y educación de los hijos. La familia es el ámbito natural para el desarrollo armónico de la persona humana. 

¿La familia es el mejor ambiente para el crecimiento humano? El corazón humano necesita amar y ser amado. El ambiente mejor para el desarrollo del hombre es un lugar donde una persona sea apreciada y pueda ayudar a otros. Y como los hombres tenemos defectos, el ambiente mejor incluye amar y ser amado con independencia de los defectos. Esto sucede en la familia. Sobre todo en las familias numerosas, donde se puede ejercitar más el aspecto de amar a otros.

¿Conviene que la familia sea numerosa? Conviene que cada familia tenga los hijos que Dios desee otorgarle. En general es mejor que sea numerosa, pero la respuesta depende del punto de vista de lo que entendamos como paternidad responsable:

  • Desde el aspecto económico y de la comodidad, una familia numerosa crea problemas, hasta que los hijos crecen.
  • Para la sociedad, es mejor que nazcan muchas personas pues habrá más gente sacando adelante el país. Una nación sin hijos se extingue.
  • Para los hijos, es mejor crecer rodeados de hermanos, pues aprenden muchas habilidades sociales y de convivencia. En este sentido, el mínimo de hijos recomendable sería tres, pues la relación entre sólo dos personas aporta hábitos sociales diferentes a los de un grupo mayor. Obviamente, una familia con mayor número de hijos permitirá un ejercicio social más amplio.
  • Para los padres, es mejor una descendencia numerosa que prolonga su paternidad y su juventud. Los hijos dan muchas alegrías.
  • Para el matrimonio, viene bien una familia numerosa, pues los hijos liberan del egoísmo y aportan estabilidad al matrimonio.

De todas formas sed generosos y pensar que somos instrumentos de Dios para la vida.

¿Qué necesitan los hijos para ser felices? Un niño necesita a un padre y una madre para poder crecer feliz. según la Encuesta Mundial de Valores. El estudio avalado por la Fundación BBVA señala también que la familia tradicional continúa siendo el modelo ideal para los ciudadanos de todo el mundo.

Además, la encuesta realizada a un total de 200 mil personas de 81 países diferentes ratifica que un niño necesita un hogar donde haya un padre y una madre para poder crecer felíz.

No podemos olvidarnos de que nuestros hijos, lo que necesitan, son padres no colegas ni amigos. Al ser colegas de nuestros hijos, dejamos huérfanos de padres a los mismos.

La relación entre padres e hijos, continúa, se rige por deberes y derechos para ambos, al menos mientras los hijos permanezcan bajo la patria potestad de los padres. Y eso se ha olvidado. En 30 años, que en la historia de una sociedad no es nada, del padre autoritario preconstitucional se ha llegado al extremo opuesto, al padre dialogante y comprensivo con el hijo, que acaba cediendo. Total, que somos una generación perdida que ha pasado de esclavo de sus padres a esclavo de sus hijos.

Luego, si mis hijos necesitan un padre y una madre, otros también lo necesitan. Los niños con una padre y una madre, saben vivir en comunidad, llegan a ser personas capaces de compartir, perdonar, realizarse como personas completas. En fin son cosas que se aprende y adquieren en matrimonios donde la figura del padre y de la madre se complementan en el desarrollo de los hijos.

Marzo 18th, 2008 Publicado por alfonso ostos ruz | General | no hay comentarios

CAMINAR EN EL AMOR

Amor, amor….., palabra devaluada. Basta con escuchar las letras de las canciones en cualquier emisora de FM, seguir los culebrones de la tele, ojear revista que nos hablan del amor, reportajes del corazón, etc. para darse cuenta de que el amor no ha pasado de moda.

José Luis Perales, en su disco (Gente Maravillosa), pone música a San Pablo y canta al  “Amor sin límites” inspirandose en 1ª Cor 13, la Carta que oímos proclamar en tantas bodas.

Las palabras (amor, cariño, ternura, te quiero) suenan constantemente en canciones y películas.

Pero algunos corrompen el significado del término y nos hablan de “hacer el amor” como si de un revolcón se tratara, oséa de una secreción de humores tan natural como “sonarse la nariz” .

Otros quizás lo subliman y quieren ver el amor como una realidad espiritual propia de los ángeles, con la que se puede soñar o imaginar románticamente en un país de hadas.

Nosotros escuchamos en la boda unas leccturas preciosas sobre el amor, nos hemos jurado y prometido muchas veces el amor y, en los encuentros de Hogares, nos suena el estribillo ese de que “el matrimonio es una comunidad de vida y amor”.

Pero, ¿que es eso del amor? . En el diccionario, el amor es, “sentimiento afectivo que nos mueve a buscar lo bueno para poseerlo o gozarlo” “sentimiento altruista que nos impulsa a buscar el bien o la felicidad de la persona amada”.

En la Biblia se nos dice que el amor es un don, y en el matrimonio se expresa en forma de don total, a imagen del sacrificio de Cristo en la Cruz.

No quisieramos sitentizar las ideas anteriores y cotejarlas con nuestra experiencia, diríamos que hay varias clases de amor.

El amor posesivo (eros): es el amor que lleva a dos personas a vivir un contacto pasional de un modo instintivo.

El amor de simpatía y amistad (filia): surge de la admiración de otra persona.

El amor de cercanía del ser (agape): es el amor espiritual, cumbre del amor-ternura, la caridad cristiana presentada en el Evangelio.

Pero después de todo lo dicho anteriormente, el amor es una realidad en continua evolución. El amor madura con la persona que crece. Se va adquiriendo gradualmente sentimientos altruistas hacia el otro y una capacidad de entrega.

Probablemente, todos somos conscientes de que el cambio social y cultural actual han modificado el modelo de familia y presenta nuevas dificultades para las relaciones de la vida de pareja. Quizás hasta las experimentamos en nuestro propio matrimonio.

El matrimonio cristiano es signo permanente del Amor de Dios al hombre y de Cristo a su Iglesia. “Un sacramento en casa”, que crece y se actualiza cada vez que la pareja vive su relación amorosa, cada vez que reviven un gesto de amor.

En fin podríamos estar escribiendo cosas del Amor infinitamente. Para termiar os dejo un decálogo de la ternura extraido del Libro  “El canto del Grillo” que quizás nos pueda ayudar a amarnos un poco más:

1 Dado que la ternura es posible, no hay ninguna razón para carecer de ella.

2 Hablaos cada dia un poco.

3 Ayudaos a crecer, continuamente. Se crece mejor juntos.

4 Cultiva la autoestima, comenzando por apreciarte a tí mismo. Los únicos que saben apreciar el valor del felpudo son los que tienen los zapatos sucios.

5 Sé amable y comprensivo con los demás.

6 La cortesía sigue siendo válida. El amor autentico no admite malas maneras.

7 Esfuérzate por descubrir el lado bueno de las personas.

8 No te asustes de las discusiones y los pequeños enfados; solo los muertos no discuten nunca más.

9 No te dejes llevar por las rencillas y mezquindades de cada día.

10 Sonríe siempre. La sonrisa mantiene activo el corazón y previene las complicaciones cardíacas.

Ah se me olvidaba, escucha la canción “Amor sin límite”.

Buen camino de amor a todos.

Marzo 17th, 2008 Publicado por alfonso ostos ruz | General | no hay comentarios

TEMPERAMENTO, CARACTER Y PERSONALIDAD

«Temperamento», «carácter» y «personalidad» son conceptos que utilizamos con frecuencia y que no siempre es claro qué se quiere entender con ellos. La psicología actual los entiende del modo siguiente.

Temperamento: está formado por aquellos aspectos de la personalidad que hemos recibido de nuestros progenitores a través de la herencia y que afectan, sobre todo, a las formas primarias que tenemos de reaccionar ante el ambiente (ser primario o secundario, tranquilo o agitado, emotivo o frío, etc.).

 El temperamento es siempre algo innato; es decir, no se aprende, sino que se viene al mundo con él y, generalmente, permanece sin muchos cambios a lo largo de toda la vida.

Carácter: es la parte adquirida de la personalidad; es decir, todo lo que procede de nuestra relación con el mundo y con las personas desde el momento en que nacemos.

 El carácter es como el sello personal que distingue la conducta de un sujeto. Nuestros gustos, ideas, simpatías o antipatías, por ejemplo, se deben más bien a la influencia del carácter. En su formación juega sobre todo el ambiente familiar de la infancia. Más tarde, pero con menos importancia, influyen también el colegio, el ambiente cultural, socio económico, etc.

Se puede afirmar, por tanto, que con el temperamento se nace, y que el carácter se hace. Siempre es difícil, por no decir imposible, determinar con precisión qué aspectos de nuestra conducta tienen una relación directa con el temperamento y cuáles con el carácter, ya que es muy difícil distinguir lo que recibimos por la herencia de nuestros padres y lo que se debe al ambiente y a la educación que empezamos a recibir el mismo día de nuestro nacimiento. En el ser humano parece que es mucho más importante lo que se debe al carácter que lo que se debe al temperamento. Es decir, que el medio ambiente cuenta mucho más que la herencia a la hora de explicar el comportamiento.

La personalidad es un concepto más complejo y no fácil de definir. ¿En qué nos apoyamos para decir que un sujeto tiene mucha o poca personalidad? Si hiciéramos un sondeo sobre esta pregunta, nos encontraríamos con opiniones muy diversas. Unos señalarían factores físicos, otros rasgos psicológicos, otros hablarían de valores o cualidades, para otros sería una cuestión de originalidad…

Científicamente, la personalidad se entiende como la estructura global del sujeto, que le hace único y diferente de los demás. Es lo propio y distintivo de cada individuo. Ello supone un modo habitual de responder a las diversas situaciones, que viene determinado tanto por el temperamento como por el carácter que se ha ido configurando.

 En la formación de la personalidad influyen, por tanto, los elementos biológicos heredados, el ambiente en el que cada uno se desarrolla, particularmente el de la familia, y también la propia voluntad de cada uno, que va libremente dirigiendo sus pasos y contribuyendo, por tanto, a ir configurando un tipo u otro de personalidad.

No existe un acuerdo unánime a la hora de señalar los rasgos de lo que podríamos llamar una personalidad madura. Sin embargo, existe una serie de elementos sin los cuales difícilmente se podría hablar de «madurez humana». Así, por ejemplo, la capacidad para adaptarse a la realidad con capacidad de gozo y disfrute de todo lo que ella pueda brindar, con capacidad para asumir las inevitables frustraciones que de ella proceden y con capacidad para emprender una lucha contra las frustraciones evitables (injusticias, violencia, etc.).

En las relaciones interpersonales, la persona madura muestra su habilidad para el encuentro en la comunicación profunda, en el respeto a la libertad y diferencia del otro y en la actitud de donación. En la relación con uno mismo es necesario aprender a aceptar las propias limitaciones, al mismo tiempo que se lucha por conseguir un mejor desarrollo personal.

En resumen, una persona madura es la que adquiere una buena capacidad para amar y ser amado y para desempeñar un proyecto creativo en el mundo. Amor profundo y trabajo creativo son los dos ejes básicos de la maduración de la personalidad.

 Los elementos de temperamento y carácter no son fácilmente modificables. Pero tan falso sería afirmar que son inmodificables («yo soy así y no puedo hacer nada por cambiar») como pensar en una modificación radical de lo que somos («desde hoy seré otra persona»). Muchas cosas pueden permanecer siempre, pero podríamos manejarlas de modo distinto (manejar nuestras limitaciones para evitar el que nosotros seamos manejados por ellas). Para eso es fundamental adquirir previamente un buen conocimiento de nosotros mismos. Conocer nuestro temperamento y carácter ayuda a manejarlos mejor.

La vida de pareja, por el nivel profundo de afectividad en que suele establecerse, contribuye de modo importante a afianzar los problemas y conflictos personales o a progresar en la solución de los mismos contribuyendo a la maduración personal. Todo depende de la madurez previa de ambos y de la capacidad que exista para la comunicación personal profunda. …

PARA EL DIÁLOGO

• ¿Qué piensas que determina más a la persona, su temperamento o su carácter? ¿Lo que se hereda de los padres o lo que la educación hace?

• Describe el temperamento, carácter o personalidad de tu pareja.

• De lo que ves que a tu pareja no le gusta o le incomoda ¿qué estás dispuesto a cambiar? ¿Cuál es la mejor ayuda que puedes tener para hacerlo?

• ¿Cómo influye la relación de pareja en la maduración personal de cada uno de vosotros?

Marzo 8th, 2008 Publicado por alfonso ostos ruz | General | no hay comentarios

EL SEÑOR LLAMA AISRAEL A SER LIBRE.-

 DIOS LIBERA A ISRAEL. Objetivo: despertar el deseo de ser verdaderamente libres y ayudar a los demás a serlo. Ideas principales:

  • Tenemos miedo a ser personas libres porque eso exige esfuerzos: toma de decisiones, enfrentamientos…
  • El encuentro con Dios es liberador
  • La verdadera liberación no es individualista sino comunitaria.
  • No hay causa perdida.
  • En la Eucarístia se celebra la liberación de Dios a los hombres.

 En resumen: Dios, porque nos ama, nos llama a unos nuevos y mejores horizontes, pero muchas veces no oímos su llamada, nos resistimos y renunciamos a esa riqueza que nos ofrece. 

  1. Dialogamos

 

Hay expresiones corrientes como “vivir pendientes del que dirán” “que van a pensar de mí” que nos llevan a ver situaciones cotidianas en que una persona no actúa con completa libertad. A partir de que hay situaciones así, puede plantearse si se pueden remediar o  no, ya quien corresponder intentarlo.

 

  1. Leemos

  La Pascua: Ex 12,1-12.- 

Exodo  12

            1          Dijo Yahveh a Moisés y Aarón en el país de Egipto:

            2          «Este mes será para vosatros el comienzo de los meses; será el primero de los meses del año.

            3          Hablad a toda la comunidad de Israel y decid: El día diez de este mes tomará cada uno para sí una res de ganado menor por familia, una res de ganado menor por casa.

            4          Y si la familia fuese demasiado reducida para una res de ganado menor, traerá al vecino más cercano a su casa,  según el número de personas y conforme a lo que cada cual pueda comer.

 

5          El animal será sin defecto, macho, de un año. Lo escogeréis entre los corderos o los cabritos.

            6          Lo guardaréis hasta el día catorce de este mes; y toda la asamblea de la comunidad de los israelitas lo inmolará  entre dos luces.

            7          Luego tomarán la sangre y untarán las dos jambas y el dintel de las casas donde lo coman.

            8          En aquella misma noche comerán la carne. La comerán asada al fuego, con ázimos y con hierbas amargas.

            9          Nada de él comeréis crudo ni cocido, sino asado, con su cabeza, sus patas y sus entrañas.

 

10        Y no dejaréis nada de él para la mañana; lo que sobre al amanecer lo quemaréis.

            11        Así lo habéis de comer: ceñidas vuestras cinturas, calzados vuestros pies, y el bastón en vuestra mano; y lo comeréis de prisa. Es Pascua de Yahveh.

            12        Yo pasaré esta noche por la tierra de Egipto y heriré a todos los primogénitos del país de Egipto, desde los hombres hasta los ganados, y me tomaré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo, Yahveh.

             No todos los hebreos esclavos decidieron seguir a Moisés. Aquellos que lo hicieron, experimentaron en la intimidad de cada familia, ya vestidos y preparados para la huida, la profunda vivencia religiosa y humana de decidirse a afrontar el riesgo de intentar ser libres, siguiendo la llamada de Dios. Esa experiencia de superación y liberación la celebraron entonces y la siguen haciendo hoy en la fiesta de la Pascua. 

  1. Nos preguntamos.-

 

  1.  
    • El tema da pie para plantearnos so nuestra experiencia religiosa nos produce un sentimiento de liberación y un movimiento real de compartirlo con otras personas.
    • Es el momento de revisar si nos hemos acomodado y conformado situaciones que tiene mas de esclavitud que de libertad: consumismo, pasividad, consentimiento de la opresión, dejarse manejar….
    • ¿comprendemos las perspectivas de vida que nos ofrece la libertad a la que Dios nos llama? ¿estamos dispuestos a arriesgar algo por ella?
    • ¿Qué pensamos nosotros que es estar oprimidos?
    • ¿Qué es ser libre?

 

Se pueden aportar experiencias en la que nos hemos sentido felices al hacer algo costoso pero que nuestra conciencia nos pedía como justa.

      

Marzo 3rd, 2008 Publicado por alfonso ostos ruz | General | no hay comentarios